sábado, 04 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-04-12 09:35

Muerte a grafitero

Luego de cinco años se hizo justicia. La jueza 19 de Conocimiento, de Bogotá, avaló el preacuerdo firmado por los patrulleros de la policía Freddy Navarrete y Nelson Rodríguez Castillo con la Fiscalía General, en él aceptaban su responsabilidad en el asesinato, en la manipulación de elementos materiales de prueba en el caso del asesinato del grafitero Diego Felipe Becerra Lizarazo.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 12 de 2016

El joven recibió un disparo del patrullero Wílmer Antonio Alarcón el 19 de agosto de 2011.

La idea es que los dos patrulleros, ahora detenidos, colaboren con la justicia pues hay dos coroneles implicados con el ocultamiento de un arma de fuego.

Actualmente, los coroneles de la Policía, otros suboficiales y tres civiles, quienes habrían participado en la obtención de un arma de fuego en el mercado negro, así como el traslado hasta la calle 166 con avenida Suba donde fue ubicada para crear una estrategia de mentiras contra el joven de 16 años.

De acuerdo con la teoría del caso que maneja la Fiscalía, la noche de los hechos se presentó un acuerdo para presentar a Becerra Lizarazo como un delincuente juvenil quien, junto a dos amigos, había atracado minutos antes un bus de servicio público que se movilizaba por el sector. El conductor del vehículo de servicio y su esposa alertaron a un patrullero que se movilizaba por el lugar.

Esta conducta de la Policía no fue sorprendente para la Fiscalía y tampoco para la opinión pública, pues se ha hecho común que los uniformados protejan primero a bienes materiales y morales de extranjeros que los mismos nacionales. Pero claro, hay muchos policías que practican el deber ser de la institución y cumplen con labores sociales.

Pero es indignante que mientras un uniformado asesina a un joven, como ya quedó demostrado en el caso de Diego Felipe Becerra Lizarazo, en un muro de la 26 en Bogotá, el famoso joven cantante Justin Bieber fue protegido por la misma Policía para que hiciera un grafiti. ¡Protegido para que hiciera lo que el otro joven bogotano hizo y lo mataron! ¿No es indignante?

Pero la vida sigue y, poco a poco, Colombia va reaccionando y despertando de la aparente realidad que muchas veces nos han vendido, y es que nos han educado para creernos inferiores a los demás, y quizá por eso, observamos a un extranjero con admiración profunda. Un gran reto educativo es el que tiene la Colombia del posacuerdo.