Muchos temas, pero por ahora la humanidad
Jaime Salazar Díaz
El momento actual que nos afecta tiene muchas cosas por resolver: la crisis mundial de la fé en el futuro de la especie humana; la gula por el dinero ajeno en las esferas oficiales de Colombia; y, los problemas de nuestra querida Neiva. Comencemos hoy con lo que podría convertirse en un escenario apocalíptico: la llegada de Trump al poder de la nación mas poderosa de la tierra. Y por lo tanto la mas armada, informada y rica. Le sigue Europa, mas diversa y de mayor edad y por lo tanto mas civilizada, pero rodeada muy de cerca de dos continentes en permanente conflicto, el Africa tribal y el Oriente Medio a los que se les suma el peligroso y astuto oso ruso con heridas recientes de frustadas glorias. Allá en el oriente lejano pero no menos presente está la inmensa China con su arsenal bien aceitado de armas nucleares y 1.300 millones de personas fabricando bienes y equipos que llegan a todos los rincones del planeta muy baratos. Aquí en Neiva comemos un tarro de papas chips con 160 gramos que viene de Jinjiang mas barato que las de 40 gramos fabricadas aquí o en cualquier ciudad de Colombia. El temor de un conflicto planetario de consecuencias inimaginables se ha exacerbado por las corrientes de inmigrantes que salen de los países en guerra o de conflictos interminables, víctimas de una pobreza irredenta, v. gr. Haití, con la meta puesta en los Estados Unidos y Europa, imágenes de un sueño de bienestar que les llega diaria y nochemente por televisión a sus pobres o destrozadas viviendas. Siempre presentes desde los comienzos de la era cristiana nuestras diferencias sociales con los adoradores de Mahoma, que los radicales musulmanes conciben como diferencias religiosas. El problema “de fondo” es que algunos quieren conservar a sus mujeres (varias c/u) dentro de su casa cocinando y criando hijos, ignorantes y tapadas cuando salen a la calle. Nos acusan a los occidentales de ser impíos porque nuestras mujeres se educan y escalan posiciones igual que los hombres y además usan vestidos diminutos en público y así bailan en televisión. Para ellos esos vestidos son solo para bailarle al sultán. Los temas actuales entonces del conflicto socio-económico son esos dos. Tienen desde luego solución. Desarmar y educar a los fanáticos. Ponerlos a conversar con sus mujeres puesto que muchas de ellas ya desean salir de la cocina y educarse, entre otras porque así preparan mejor a sus hijos. Y que no intenten , de ninguna manera, convencernos de sus costumbres. Ya crecimos así y así nos quedaremos. De otro lado la pobreza mundial hay que erradicarla. No es inherente a la condición humana. Con alimentación, salud y educación los pobres mejorarían sus ingresos y su capacidad de compra. Así los grandes y pequeños empresarios mundiales y nacionales multiplicarían por diez sus ventas y en proporción parecida sus utilidades. Pero como también hay unos fanáticos de las utilidades, entre ellos Trump, hay que derrotarlos y obligarlos a conversar con los pobres y así ponerle freno a sus excesos. Lo que sí es inherente en el hombre es su paisaje. Así se evitarían los inmigrantes. ¡ojo Mr Trump! No se equivoque, que sus equivocaciones serían catastróficas!
