Mucho ojo con los premios
Alfonso Vélez Jaramillo
Un premio de periodismo es el reconocimiento a los periodistas, reporteros, corresponsales, editores, fotógrafos y caricaturistas que por el buen ejercicio y desempeño de su trabajo reciben este galardón cada año.
Es una manifestación de la sociedad a uno de los controles sociales más eficaces, de acuerdo con los estándares, las medidas y las justificaciones de su aporte.
Ultimamente está desvirtuandose hasta la honorabilidad del periodista acusándolo de falsear a los jurados y a la misma organización de los premios, un caso concreto denunciado por colegas con relación al “Premio de Periodismo Carlos Salamanca Cerón”.
Se trata de Francisco Olaya, ganador en las últimas versiones en la categoría mejor trabajo en televisión, de quien sería muy bueno que clarifique si pone a competir a su esposa, a su camarógrafo, a su hijo con un asistente para tener más opciones, en detrimento de los demás periodistas. Además que diga si los trabajos son de su propiedad, de la empresa que lo certificó o de señal Colombia y bajo qué condiciones legales se emitieron y a que medio regional están vinculados periodísticamente.
Nadie ha visto sus trabajos emitidos en los medios del Huila, según los denunciantes, una de las condiciones esenciales para participar en el concurso, porque aparentemente son propiedad de Señal Colombia que le paga para que lo elabore, y si algún medio local lo emite estaría violando el derecho de propiedad intelectual.
En prensa escrita es muy difícil el fraude, porque deben presentarse los recortes originales del trabajo, pero en radio y televisión hay mucha tela para cortar, lo escrito escrito está, aunque nadie ha señalado a Carlos Gómez, el ganador en radio.
“El Salamanca”, del Gobierno y la Asamblea Departamental y el “Reinaldo Matiz Trujillo”, otorgado por el Concejo Municipal de Neiva, reconocen a los periodistas más destacados, por la calidad de sus trabajos presentados y de acuerdo con un jurado, que casi nunca es de Neiva, por cuya razón suceden esta clase de situaciones.
A esto se atribuye que solo 14 trabajos se presentaron en el año 2016 al “Salamanca”, porque los colegas están desmoralizados y no hay controles, ni mucho menos los medios tecnológicos para reconocer este tipo de situaciones.
Según el “Salamanca”, los trabajos deben haber sido publicados en un medio de comunicación entre el 1º. de junio de 2015 y el 31 de mayo de 2016. Y en el “Reinaldo Matiz Trujillo”, entre el primero de enero y el 31 de diciembre de cada año.
Se tiene que muchos de ellos debieron haber sido siquiera conocidos por la opinión publica, seguramente por su impacto social. Es decir por su condición especial debió haber dejado algún recuerdo ante la comunidad.
En estos premios pueden participar comunicadores sociales y periodistas facultados o empíricos, con vinculación y experiencia en los diferentes medios de comunicación con sede en el Huila y sus trabajos deben ser emitidos y certificados bajo la responsabilidad del medio de comunicación local.
Estas entidades tienen la responsabilidad de certificar el trabajo periodístico y su director queda con la carga de afrontar un proceso de carácter penal, si es del caso por falsedad documental y fraude procesal, si este nunca se emitió como se atreve a certificarlo.
Un proceso penal puede iniciarse de oficio, si hay de por medio recursos públicos y si hay evidencias de fraudes en las postulaciones para obtener el premio. Mucho ojo.
