miércoles, 15 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-06-13 07:20

Mucha gente, mucha alegría, muchos carros y pocas vías

Por José Eliseo Baicué Peña

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 13 de 2015

Hoy es 13 de junio, y prácticamente en diez días Neiva estará inundada de alegría, folclor, turistas y muchos carros.

Un panorama típico de las festividades sampedrinas, en las que el sabor del aguardiente y del asado, se confunden con el esmog que se percibe, de manera acentuada, por esos días.  Y es que la ciudad estará muy visitada, como de costumbre.  Eso está bien.  Está bien para el comercio, para el desarrollo económico (y ojalá social) de la región, para el crecimiento cultural e histórico.  Pero lo que sí está mal, es el estado de las vías, pues además de ser insuficientes, se encuentran en mal estado, con los mismos huecos del año pasado.  Eso me ha dicho un amigo que siempre viene a las fiestas: “oiga, José, la carrera primera de Cándido Leguízamo todavía tiene los mismos huecos y lacraduras de hace varios años”.

Claro que la administración, como siempre, ya empezó a hacer algunos “arreglos” en algunas calles y avenidas; unos arreglos que se presentan porque ya llegan las fiestas, antes no se interesan por ello.  Pero, bueno esa es la cultura a que nos están acostumbrando nuestros gobernantes … siempre ha sido así.  ¿Hasta cuándo será?  Todo esto, sin hablar del caos vehicular que se va a presentar y que se ha presentado siempre … sin que se tomen medidas al respecto.

Mientras tanto, hagamos un breve recorrido por la historia universal.  En 1950 menos del 30 por ciento, de la población mundial, eran habitantes urbanos.  En el 2005 fue la mitad.  Es decir, este número se ha más que triplicado.  Últimamente este crecimiento ha desarrollado el interés con las megaciudades (las que tienen más de 8 millones de personas).  Ello es principalmente una característica del mundo en desarrollo.  En 1994, dieciséis de las veintidós estaban situadas en países en desarrollo, y según los expertos, en este año veintisiete de las treinta y tres megaciudades estarán ubicadas en los países emergentes. 

En las grandes ciudades del mundo, los tiempos empleados en viajes son generalmente altos y van en aumento.  Los destinos accesibles dentro del tiempo dado están disminuyendo.  Esto debido a que el parque de vehículos inscritos crece rápidamente a raíz del aumento de la población, el incremento de la riqueza, la mayor penetración comercial, y probablemente, debido a la imagen crecientemente atractiva en el mundo en desarrollo hacia un estilo de vida que tiene al automóvil por elemento esencial.  Por consiguiente, en gran parte de esa realidad el número de vehículos motorizados aumenta en más de 10% al año.  Lo que puede llevar a pensar que la congestión siempre tiene un lugar en el tiempo y en el espacio.

Y es que las megaciudades son muy distintas entre ellas, pero muchas tienen similitudes en sus condiciones generales, en relación con sus respectivos países y en sus problemas y oportunidades de movilidad.  Las exigencias impuestas por el rápido crecimiento son impresionantes, lo que se traduce en carencia de servicios públicos, especialmente de agua y alcantarillado, en muchas megaciudades.  Dichas metrópolis atraen también poblaciones marginales cuyas necesidades no logran ser satisfechas en muchos aspectos, incluyendo el de movilidad.  Sin embargo, hay un lado positivo.  Las megaciudades comparadas al menos con ciudades de carácter secundario en sus respectivos países, normalmente cuentan con mejores servicios públicos.  Generalmente reciben la mayor tajada en la inversión pública y en la atención de las políticas, dado que albergan la población más afluente y con las expectativas más altas. 

En todo caso, visto exclusivamente desde la perspectiva de la movilidad, el crecimiento urbano acelerado puede ser una ventaja singular.  El gran problema de la ciudad en desarrollo es que se trata de una ciudad pormenorizada con densidades que pueden elevarse hasta cuatro o cinco veces más que el nivel correspondiente a una ciudad europea, sin ninguna posibilidad de abrir espacio para los automóviles con niveles importantes de utilización. 

La rápida motorización e incremento de la población urbana generan una situación exigente para la gestión de la movilidad, pero al mismo tiempo, ofrecen oportunidades importantes para resolver problemas, que no son disponibles en ambientes más estabilizados. 

Con estas perspectivas las ciudades como Neiva presentan un panorama muy similar tanto en desarrollo económico como en el incremento vehicular.  Por eso quiero recordar a Víctor Hugo cuando dijo que La ciudad es una escritura: aquel que se desplaza en la misma, el habitante de la ciudad, es un tipo de lector que, según sus obligaciones y sus desplazamientos, toma fragmentos del escrito para actualizarlos en secreto, Pero lo que tal vez no previó, fue que las ciudades crecerían a un ritmo tan acelerado.