viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-05-12 10:23

Mototaxismo, un peligro

Desde hace unos años a la jerga colombiana llegó una nueva palabra: mototaxismo.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 12 de 2014

La semántica de este término intenta reflejar la comodidad de un taxi pero en una moto. Amparados en esta comodidad semántica, se fue generalizando en el lenguaje de los ricos y los pobres y ahora hace parte de una necesidad de muchos colombianos.

El Huila y en especial Neiva no escapa a esta realidad. Las clases menos favorecidas de la ciudad se movilizan en estos vehículos. Hasta ahí, todo parece bien. Sin embargo, detrás de este oficio que diariamente se practica en las calles de la capital huilense, hay un ‘nicho’ de delincuencia que anda campante.

Lo complicado de esta conducta es que en muchas oportunidades los hechos suceden muy cerca de las autoridades. Ya son varias las quejas de hurtos a ciudadanos; pese a esto, quizá por necesidad hace muchas personas sigan utilizando este tipo de servicio.

Entre tanto, en las calles se siguen viendo las aglomeraciones de mototaxistas en sus vehículos. Muy cerca de ellos los guardas de tránsito de la ciudad, no se inmutan, no utilizan las comparenderas de nueve millones de pesos que les  dio el municipio para multar a los ilegales mototaxistas mal parqueados.

¿Qué se puede esperarse de una persona que evade la ley, no paga ningún tipo de seguro para proteger a su pasajero, que le quita clientes a los taxistas y otros medios de transporte formales de la ciudad?

Excusado en la carencia de empleo formal, muchos hombres (sobre todo) se lanzan a las calles con una moto a ‘buscarse la vida’. Lo curioso es que hay otros tantos infractores de la ley, que montaron ‘negocio’ con esta práctica y tienen hasta 10 motos trabajando en las calles de la ciudad.

Manifestar la ilegalidad del mototaxismo es una redundancia; todos los saben, pero como sucedió con las cámaras de gas en la II Guerra Mundial, aunque todos las veían, nadie dijo nada. Después, cuando sea una verdadera problemática social las conductas de mototaxistas, nos darán la razón.

Todos merecen trabajar, pero desde la formalidad. Una de las causas de nuestra pobreza y conflicto social es que todos somos cómplices de la ilegalidad. Nos da pesar de alguien que no tiene empleo y justificamos su informalidad. ¿Por qué hacemos esto? Por la misma razón que toleramos actos administrativos desproporcionados o inclinados a beneficiar a unos pocos.  

Sin embargo no todo está perdido. Formalicen en la ciudad esta conducta, que paguen industria y comercio, que tengan su carnet y lo exhiban para que el pasajero pueda saber que al vehículo que se sube cumple los parámetros legales (y es seguro).

El mototaxismo no solo es peligroso por los pocos o muchos delincuentes que conducen motocicleta. Es un peligro para las finanzas del municipio pues ellos están evadiendo un impuesto por su actividad comercial. Esperaremos qué pasa.

¿Será que antes de que surgiera el mototaxismo éramos menos pobres los colombianos y había más opciones formales de empleo?