Monumento a la desidia
Marco Fidel Yukumá
En esta esquina
Resulta increíble que a las autoridades de Neiva no les haya importado la grave situación que están enfrentando 1.500 familias de la comuna 1 y 9 que habitan barrios como Los Rosales, La Morada del Viento y el Cedral entre otros, a raíz de la evidente contaminación que desde años causa la empresa Inversiones Ocaima, con una cementera en un caso que ya es de salud pública porque existen las certificaciones médicas según las cuales niños, abuelos y adultos padecen las consecuencias del polvillo que absorben día y noche, lo mismo que las repetidas emanaciones por el uso de químicos y otras sustancias.
Pero también preocupa que los organismos de control y los entes judiciales no hayan procedido tras la muy grave denuncia que hizo ante los medios de comunicación el gerente de Inversiones Ocaima el año pasado Edgar Polanco Monje, en el sentido de que funcionarios de la administración que acaba de terminar le estaban exigiendo dinero para no dar cumplimiento a las resoluciones y demás tramites que se venían adelantando para que la empresa se retirada de ese lugar.
Las denuncias del empresario se emitieron textualmente en varios medios de comunicación, y ahí están, reposan en los archivos que conservan los habitantes de estos barrios que no entienden cómo no se ha hecho absolutamente nada para ubicar a los funcionarios que exigieron coimas a cambio de embolatar la documentación con la que se ordenaba el traslado de la cementera tras las evidentes afectaciones en la salud de todas estas familias. Es increíble que todo Nieva se haya enterado de esta denuncia y un año después todo siga igual como si nada hubiese pasado, como si no estuviera de por medio la salud de más de 8 mil personas que llevan luchando años sin que sean escuchadas.
Es claro que la orden para que se levantara de allí esta cementera se impartió. La directora de justicia en el Gobierno Municipal pasado, inicialmente le dio toda la razón a la comunidad, reconoció en los medios de comunicación que era una decisión inaplazable, pero a última hora cuando ya estaba todo listo inexplicablemente la entidad decidió no proceder, dejando nuevamente a la comunidad en un lamentable estado de indefensión. Es muy, pero muy raro que la funcionaria haya decidido a última hora abstenerse de proceder como lo anuncio y como debía hacerlo.
Han venido las autoridades jugando con la salud de los moradores de estos barrios, que tienen las pruebas, los argumentos y la razón que la misma justicia les ha dado, pero siguen permitiendo que la contaminación que produce la cementera los afecte. Es la vida de niños y ancianos la que está en riesgo allí, según los médicos que se han pronunciado mediante diagnósticos y no pasa nada, se sigue dilatando la solución que se ha dado en forma muy clara, pero no hay quien la haga cumplir, pues hasta los políticos corruptos de la ciudad han metido la mano allí en busca de votos y tampoco ha pasado nada. Parece que la denuncia del empresario que no surtió ningún efecto, se desconoció a propósito porque la muestra es clara, la contaminación sigue, la fábrica no ha dejado de operar y los moradores del sector siguen padeciendo múltiples síntomas, algunos en sus pulmones, en la garganta y en los ojos. La denuncia tan grave no ha tenido ninguna importancia para las autoridades, y queda claro que ante casos como éste que abundan en Neiva, no hay quien proteja a la comunidad, indefensa.
