Monserrate en Garzón
Margarita Suárez Trujillo
Deshojando Margaritas
En Garzón, mi tierra natal, hay un sitio privilegiado e inexplotado para el turismo, que vale la pena conocer y darle un empujoncito para que se convierta en un ícono del municipio. Me refiero al cerro donde está el Santuario del Señor Caído de Monserrate, ubicado en la vereda del mismo nombre, sitio desde el cual se divisa el centro poblado de Garzón, con el lago de El Quimbo al fondo y, cuando está despejado, se aprecia en toda su magnitud el majestuoso Nevado del Huila. El cerro se puede coronar recorriendo tan sólo tres kilómetros desde la vía principal del casco urbano, que son más o menos diez minutos en carro, por carretera destapada pero en buenas condiciones. En algunos tramos hay espesa vegetación a lado y lado de la vía. El cerro tiene 1.250 m de altura, con un clima promedio entre 18 y 20 grados centígrados. Mientras se respira aire puro, se puede apreciar la hermosa vista. A diario llegan hasta la cúspide caminantes, ciclistas, cabalgatas, parapentistas y practicantes de deportes extremos. En Semana Santa hay grandes peregrinaciones. Recientemente el equipo de fútbol profesional Atlético Huila, realizó pretemporada en el vecino cerro de Lomachata, otra belleza garzoneña, y desde allí se desplazaban a pie hasta Monserrate para prepararse físicamente. Un grupo de garzoneños, encabezado por Ernesto Salazar Cabrera, ha planteado la inquietud de construir a lo largo del recorrido vial, las 15 estaciones del viacrucis, hechas en material resistente al sol y la lluvia, algunas con miradores en piedra, como atractivo para los locales y turistas, sumándole a la oferta del paraje, un interés por el turismo religioso, que le viene muy bien a Garzón, donde hay dos Seminarios, tres Iglesias monumentales, un claustro de Hermanas Clarisas, una antiquísima Casa Episcopal, entre otras reliquias. El turismo religioso mueve en el mundo cerca de 400 millones de personas al año, la mitad viajan a santuarios relacionados con la fe Cristiana, lo cual muestra la potencialidad del tema. Garzón tiene en sus manos un regalo de la naturaleza al que falta darle mayor preponderancia, para que se convierta en uno de los sitios turísticos más importantes del sur del país.
