martes, 14 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-11-25 11:16

Monseñor Casas

Margarita Suárez Trujillo

Escrito por: Margarita Suárez Trujillo
 | noviembre 25 de 2015

Deshojando margaritas

En el reciente bautizo de mi sobrino Manuel José, tuve la oportunidad de saludar al señor Obispo de Neiva, Monseñor Froilán Tiberio Casas Ortiz, quien ofició la ceremonia. Me sorprendió recordándome, de primerazo, que somos vecinos de columna en el DIARIO DEL HUILA. Genial su apunte, es un privilegio compartir página con un personaje de su talla, a quien admiro profundamente y desde luego siempre leo. Lo considero el más interesante hombre público que existe en la actualidad en Neiva. Por muchas razones. Es carismático, sencillo, ilustrado, humano, culto, sociable, brillante, buen contertulio, estupendo escritor, no le tiembla la mano para hacer crítica constructiva y además tiene el poder de saber comunicar y compartir su pensamiento. Es buen amigo de sus amigos. Me impactó ver cómo se le quebró la voz durante la homilía en el sepelio de Sergio Younes, con quien entabló una buena amistad a pesar de la diferencia de edades. Igual he oído a muchas personas hablar bellezas, como se dice en el argot popular, de nuestro pastor diocesano. La ex candidata a la Gobernación, Esperanza Andrade Serrano, por ejemplo, se confiesa su admiradora. Antes de su llegada a Neiva, los jerarcas compartían muy poco con la sociedad huilense, al punto que ya ni les reservaban silla en los eventos públicos. Hoy es distinto. Monseñor es muy cumplido y es el primero que llega a las ceremonias oficiales. Tiene una formación académica interesante. Es licenciado en Filosofía y Ciencias Religiosas de la Santo Tomás, especialista en Docencia Universitaria de la misma Universidad. Maestría en Teología en la Universidad Gregoriana de Roma. Adelantó diplomados de Auditor de Calidad e Instructor de Empresas en el SENA. Doctor en Teología de la Universidad Javeriana de Bogotá. Maneja los idiomas Francés e Italiano. Fue ordenado Obispo el 24 de marzo de 2012, en la catedral de Tunja y desde el 21 de abril de 2012, es el Obispo Diocesano de Neiva. Aunque nació en Chiquinquirá, tiene familia oriunda del Huila y entiende nuestra idiosincrasia. Recientemente tuvo un delicado percance de salud del que afortunadamente salió airoso. Su vida es ejemplo para la humanidad y tenerlo a su servicio debe ser un gran orgullo para la iglesia católica.