domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-09-29 08:32

Mi voto será Sí

Diógenes Díaz Carabalí

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 29 de 2016

Aunque he señalado, en un par de artículos, mis temores frente a los acuerdos de paz entre Gobierno y FARCep, mi voto será Sí en el plebiscito, como entereza mayor, como obligación suprema, como víctima que he sido de una guerra irracional, golpeó a mi familia desde sus comienzos, desde antes de que en Marquetalia se reunieran cuarenta guerrillos para fundar la guerrilla. Víctima de ambos lados, de las políticas equivocadas del Estado por la estigmatización de quienes no están de acuerdo; de la insurgencia porque al habitar sus zonas de influencia golpearon a parientes y amigos.

Digo lo anterior porque de Riochiquito fueron expulsados unos campesinos inermes, entre ellos tíos y primos. En la estrechez de las posibilidades hubo que acogerlos (Claro que entre pobres, como se reparten las necesidades, también se reparte lo que la Providencia da). Nunca fueron resarcidos, nunca fueron encontradas las tumbas de los muertos porque quedaron para alimento de los gallinazos. Un hermano fue encarcelado por una falsa acusación en la cárcel de Rivera, Huila, durante varios años, para al final despacharlo con un escueto auto que ordenaba archivar el proceso por falta de pruebas. En una oportunidad fui a realizar un trabajo con el DANE a La Bota Caucana, amenazado por un comando guerrillero porque no pagaba a los empleados lo que ellos decían, tuve que huir, dejar el trabajo y nunca regresar.

He visto morir amigos, he visto a padres y viudas llorar a sus muertos, he vivido con amigos el secuestro de sus seres queridos, he tenido que ayudar a enterrar conocidos víctimas de las FARCep;  también he visto llorar desconsolado a padres porque sus hijos fueron desaparecidos por las fuerzas de seguridad; de un amigo retirado de la fuerza naval, su hijo fue víctima de falsos positivos: se fue al campo de paseo, y al día siguiente fue presentado como guerrillero muerto en combate.

Con todo este cuadro, es muy fácil llenarse de rencor y reclamar venganza, sino es que pretenda armarse para tomar revancha por mano propia. Pero, ¿qué sentido tiene seguir reclamando? ¿Qué sentido tiene seguir atizando una confrontación que no tiene otro mecanismo de solucionar sino la reconciliación? Habrá que destapar verdades, muchos perdones tendrán que ponerse en las palabras, resarcimientos tendrán que operar frente a las víctimas, pero lo más importante es ponerse al lado de la memoria que ha hecho la guerra, para volver la mirada a la Paz. Tendremos que abandonar los sentimientos de venganza que el dolor atiza, para volver sobre una patria que necesita, de vida o de muerte, corregir el rumbo, ese rumbo que nos ha llevado a matarnos como seres irracionales.

Cómo me gustaría ver resucitados a mis seres queridos, cómo me gustaría que fueran vengados, que los victimarios pagaran condenas justas, que sus hijos, que sus padres, que sus viudas fueran resarcidas. Cómo me gustaría encontrar en las montañas los restos de los muertos para hacerles duelo, pero, si vale ese sacrificio para que cese esta matazón irracional, para que la historia de estos cincuenta años no se repita, creo suficiente esfuerzo que hombres y mujeres con todos sus defectos, podamos reconciliarnos. Por eso, por la responsabilidad que representa el acto del próximo domingo, votaré Sí en el plebiscito.