Menos mal ganó el NO
José Israel Charry Calderón
Errare humanun est : errar es humano. Ésta es otra máxima que ha engrosado el refranero popular español. La escuché recientemente en la Radio Renacer de labios de Felipe de Js. Colón, juez del Tribunal Eclesiástico, quien dejó para la reflexión frases como:
- Rectificar es de sabios, mantener una actitud errática es de tontos.
- Nunca hay un solo camino en las búsquedas de soluciones, sino varios caminos, varias alternativas; nunca hay una sola opinión como válida, sino varias y diversas opiniones.
- Cuanto bien no hacemos, si los que tenemos responsabilidad de emitir opinión social, política, económica o religiosa, antes de emitirlas las re-pensamos, las re-flexionamos.
- Errar es de humano, mantenerse en error es de necios.
- Siempre se aprende algo del otro, incluso del inculto e iletrado.
Todo este prolegómeno para significar el alcance que desde nuestra óptica le da damos a las modificaciones introducidas al texto inicial del acuerdo de La Habana entre las delegaciones del Gobierno y las Farc.
Sin duda, el nuevo cuerpo de tan histórico y trascendental documento se alcanzó a partir del escenario que apareció luego de la victoria del No en el plebiscito del dos de octubre último.
Para bien de Colombia, la arrogancia y la prepotencia que cobijan a la mayoría de los hombres y mujeres que llegan a posiciones destacadas de la Administración Pública no fue la pieza dominante. Al contrario, el Presidente de la República y sus voceros en Cuba tuvieron la inteligencia y el talento para reconocer que cuanto habían alcanzado era susceptible de enmienda. Fabuloso ejemplo que ojalá sea imitado aunque sea en su más mínima expresión por repugnantes burócratas que consideran que la sola toma de posesión de un cargo les reviste de condiciones supremas de infalibilidad. Por ello, no pocas veces terminan en la cárcel, inhabilitados para volver a cargos públicos o dejando en manos de los abogados buena parte de la plata que se han robado del erario.
Entonces, bienvenido el nuevo acuerdo. Bien que sea vía Congreso de la República que se dé el trámite legal y constitucional para poner en vigencia ese pacto por el que los colombianos esperamos ver la luz de un radiante amanecer histórico que nos devuelva la paz, nos permita vivir en convivencia dentro de la divergencia, se de el gran paso hacia la reconstrucción social del país para que acabar tanta desigualdad, indiferencia social y gubernamental frente a los millones de compatriotas marginados y discriminados por el Gobierno y la sociedad.
