Menores: protección, pedagogía y respeto
Por Carlos Alberto Baena López
Esta semana se celebra el día del niño en Colombia, ocasión promovida por la Asamblea General de las Naciones Unidas, que busca que los gobiernos y organizaciones fomenten la fraternidad y luchen por el bienestar de la población infantil y por la garantía de sus derechos.
En Colombia, se han tomado medidas de carácter legislativo y pedagógico orientadas a disminuir, específicamente, las violaciones a los derechos de niñas, niños y adolescentes. Sin embargo, de acuerdo con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ICBF, durante el 2014 se reportaron 44.165 denuncias de maltrato a menores de edad, en su mayoría por violencia sexual. Esto significa que diariamente a 121 entre ellos, les fueron vulnerados sus derechos.
Por su parte, UNICEF resaltó que en el marco del conflicto armado, los niños siguen siendo objeto de agresiones y graves violaciones, en las que la falta de acceso a la justicia y a una reparación que reivindique los derechos de los pequeños, alcanza el 98% de los casos.
El Movimiento Político MIRA ha liderado desde el Congreso de la República diferentes iniciativas para eliminar la violencia, específicamente la sexual, contra los niños. Es por eso que hoy es Ley de la República una política de prevención y atención a los menores víctimas de la violencia sexual, con mayores penas para los abusadores.
Sin embargo, estas iniciativas deben estar acompañadas por una política pública fundamentada en un trabajo pedagógico y educativo que se centre en el núcleo de la familia, como el espacio de crecimiento y fundamentación más importante de los menores, para promover el respeto, el diálogo, el amor y el especial cuidado y protección a las niñas, niños y adolescentes del país.
De la mano con lo anterior, se debe garantizar que los perpetradores y responsables de la vulneración de sus derechos, sean diligentemente investigados, juzgados y sancionados para evitar que sigan cometiendo estos actos, y así poder erradicar toda clase de impunidad en esta problemática, que merece el mayor reproche por parte del Estado y de la sociedad civil. La justicia y reparación para los menores víctimas en el marco del conflicto armado, también debe ser una prioridad en el proceso de transición.
Cada hora, cinco niños son víctimas de maltrato. Es momento de que todos los actores de la sociedad nos unamos y construyamos un entorno y un marco de protección que dé prioridad a su bienestar.
