viernes, 17 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-08-14 08:45

Mejor hablemos de cine

Da frustración el gabinete de Santos, con contadas excepciones.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 14 de 2014

Éste es el gobierno de los rolos, todos los ministros, aunque disfrazados del lugar donde nacieron sus abuelos, han pasado su vida en Bogotá y eso tiene su significado: ven los problemas desde la Zona Roza, o si mucho desde el capitolio, la plaza de Bolívar, el recinto del congreso. Es decir; ven el país desde el cemento y el Smog.

Por eso, mejor hablemos de cine. O cuéntame una de vaqueros, decíamos en mis años de juventud, aunque ahora, en mis juveniles décadas transcurridas, las películas son un divertimiento sabroso para escapar a tanta payasada; a tanta locura que ocurre en nuestro criollismo donde según las conveniencias nuestros héroes posan de humildes, por payaneses, por ejemplo. Ya quisieran los caucanos tener un ministro de su tierra, notabilidad que el gobierno ni a lo vallunos da.

En el academicismo satiano lo que vale es venir de Oxford, andar tieso, carecer de lunares que puedan delatar al susodicho su indiamente o negritud, que no sea cojo ni tuerto atendiendo la prédica de la Piraquive. Que “los planetas estén alineados”, porque ahora la religión es la astrología. Y que reconozcan al presidente en nivel de la reina de Inglaterra, con olores percudidos porque según la “Tercera Vía”, el ser humano no debe bañarse todo los días, como forma de ahorrar agua y proteger las benéficas bacterias de la piel y los riesgos de enfermarse.

Cinéfilo como soy, desde cuando Alfredo Gómez monto el teatro Stella en La Plata, que nosotros llamábamos “ Teatro Pulga” por evidentes razones, el cine me lo explica todo y, ahí vale la expresión en comento arriba: ¡Échame una de vaqueros! Jesús Antonio Vargas Orozco era estupendo para esos menesteres porque agregaba cuadros de su propio peculio. Aunque más interesante era Armando Valenzuela, quien contaba las películas con mímica y acción, y para el oficio se vestía de pantalones de vaquero y chaqueta con flecos de piel de vaca. Era para gozarla de lo lindo, cosa que podríamos gozar ahora con la película de los ministros, sino es porque se ventila inconexión con la gente e ineficiencia en la ejecutorías.  ¿Quién se acuerda hoy de la ministra de cultura anterior, o del de medio ambiente o de educación?: Dizque muy capaces, graduadas no sé dónde, muy bellas, y también muy ineficientes.

A propósito, ha muerto Robin Williams, ese sí magnifico autor, con el típico estilo de la comedia gringa que hace llorosear. Había podido el presidente aprender de allí. Mrs Doubtfire (Papá por siempre, por su título en español) hubiera ayudado para que arriesgara en el patrimonio multicultural y multiétnico, en este país donde se asegura que, desde la Constitución, todos somos iguales, y que vana es la superioridad creída de quienes tienen oportunidad de estudiar en Harvard.

¿Con quién podríamos comparar a un buen presidente con actuación cinematográfica? No lo sé. Creo que no se ha logrado en el cine. Pero políticos buenos han existido. Ávida cuenta de Lula Da Silva, el mejor presidente que ha tenido Brasil. O Sebastián Piñera, de Chile, para quienes no gustan de izquierdas.