Medio Ambiente, paz y dignidad (I)
Por Álvaro Hernando Cardona González
Escribir sobre la denominada paz tiene muchos riesgos. Es tal la polarización de algunos funcionarios del gobierno, de algunas organizaciones civiles, parte de la izquierda y de algunos partidos políticos que si uno se queja de cómo se está llevando el proceso de negociación con el grupo autodenominado Farc, nos declaran “enemigos de la paz”. Si uno está de acuerdo con estos diálogos, como principio de acuerdo para empezar a cerrar las posibilidades de que este grupo vuelva a delinquir pero dentro de un acuerdo básico y elemental de que no hay camino en Colombia para por la vía armada llegar al poder, también es mal visto y nos tildan de enemigos. Y si uno quiere preguntarse también sobre aspectos lógicos de cómo han avanzado las discusiones para cesar las causas por las cuales este grupo continúa causando muertes y desolación, y sobre todo, sobre qué pone este grupo armado y peligroso como contrapartida de una discusión de dos partes también surge estigmatización.
Mejor dicho si se está de acuerdo con dialogo franco y equitativo, es malo. Si no se está de acuerdo con el diálogo, es malo. Y si se critica cómo avanza la negociación, estando de acuerdo en ella, es malo también.
Digámoslo entonces porque no hay salida: nos tildarán enemigos querámoslo o no de la paz. Y pues damos razones; queremos la paz, pero la paz no se logra negociando con un grupo armado sino con todos y con todos llegando a acuerdos. Con todos, sean del lado que sea.
De ahí que no creamos que la paz de este país se construye sobre negociaciones que no parten y siguen un procedimiento de claridad en la discusión. Eso sí, creemos que cuando existen grupos armados de tipo político, la única manera de llegar a cesar definitivamente de su decisión armada es con diálogo.
Cuando se estudia el origen de los conflictos y las diversas maneras de conciliarlos (no hablamos de cómo resolver las causas), lo primero que los expertos recomiendan es que se precisen los conceptos. Para una parte qué es tal cosa, y para la otra qué significa.
El Medio Ambiente reclama la posibilidad de que cualquier ser humano, sin distingo de nada, pueda recorrer el planea sin restricción en cuanto se trata de hacerlo con respeto por sus congéneres y con su entorno natural.
