viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-04-23 08:15

Me duele mi país

Tengo dolor de patria al constatar un pueblo sin nada de conciencia ciudadana.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 23 de 2014

Este es un  colectivo de vándalos y salvajes. No se puede ver un parque bonito, porque llegan los bandidos, destruyen los arbustos, vuelven orinales por todas partes. Se roban los cables de la luz pública, dejando sin  alumbrado un buen número de calles y avenidas. Se roban los cables de la telefonía fija. Qué no decir de las tapas de las alcantarillas. Todo mundo vive enrejado, porque el Estado no le brinda protección. No se pueden lucir antejardines, pues la cleptomanía callejera, no deja una planta.

Aquí se roban hasta un hueco. Usted no puede disfrutar de los corredores de su casa, pues alguien pasa y en forma violenta se roba algo y además, si usted se defiende, absuelven al delincuente y usted ha violado los derechos humanos. A su pequeña tienda de barrio, con la que usted se gana un salario mínimo en las utilidades, le tiene que poner una estructura de hierro que no le permite ser amable con sus clientes. Usted vive angustiado, ¿a qué horas llega un ladrón? Una Constitución que le garantiza la vida, la honra y los bienes, se queda como letra muerta para exportar.

Esta es una sociedad mitómana, la mentira para todo está a flor de labio. Las trampas en los negocios abundan a granel. Una sociedad que despilfarra el agua, la luz, los recursos naturales. Una sociedad que irrespeta al vecino, barriendo hacia afuera y echándole los residuos al del lado. En países civilizados, el peatón es sagrado. Aquí no se respetan las cebras. Aquí toca pedirle permiso a los conductores para poderlas pasar. Hay tanto descaro que frente a los policías de tránsito se atropella a la gente y nada pasa. Nuestra patria parece un salvaje oeste donde reina la ley del revólver, la ley del más fuerte. Es un Estado permisivo en donde el vivo vive del bobo y no se protegen los derechos de todos, de modo especial de los indefensos.

Aquí se hace alarde de viveza. Viveza por evadir impuestos, viveza por avanzar unos metros al lote del vecino, viveza por parquear en donde se me dé la gana, viveza porque no me pescaron. Aquí se celebra el mal. Se celebra el adulterio, se celebra el sacar resmas de papel de la oficina, el llevarse el papel higiénico de los baños de hospitales y hoteles. Se celebra el haber traído los cubiertos marcados de un famoso hotel. La señora tiene el descaro de mostrarles  a sus amigos lo que “logró” traer de los hoteles en donde estuvo alojada en el último viaje. Aquí se celebra la viveza criolla. Aquí celebramos pasar un semáforo en rojo, con tal de no haber sido “pescado” por la policía. Aquí hay peajes por todas partes. En las ciudades, cada semáforo es un peaje. Esta “parafiscalidad” llena los bolsillos de los vagos de una manera rápida. Para qué trabajar si se consigue dinero fácil. El ciudadano inerme tiene que vivir dando dinero por todas partes,  so pena de ser atacado violentamente. Los menores de dieciocho años pueden agredir, hurtar y no pasa nada, pues se parapetan en los derechos de los menores y, la víctima resulta judicializada para recibir todo el peso de la ley. Como decía  Calderón de la Barca: “Este mundo triste al que está vestido viste y al desnudo, lo desnudan”.