lunes, 13 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-01-26 10:05

Maltrato a la mujer e intimidad

El defensor del pueblo, Jorge Armando Otálora, está envuelto en un escándalo no solo laboral y sexual. Al parecer sostenía una relación sentimental con su secretaria Astrid Helena Cristancho. Ella dice que es falso, mientras sentenció que la única relación que hubo fue “la de abuso, ultrajes, imposiciones y miedo”, hecho que la llevó a presentar su carta de renuncia en noviembre del año pasado.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | enero 26 de 2016

La abogada manifestó que tras escuchar las declaraciones de Otálora le queda claro que es una persona “que necesita ayuda y que está enferma". Agregó que "él no puede bajo un discurso mentiroso del amor que supuestamente me tiene, decir eso y entonces que se justifica el abuso”.

Además señaló que tiene conversaciones de chat, testigos (mujeres y hombres) que han presenciado abusos. Al tiempo que indicó que a más mujeres les había pasado lo mismo y no habían denunciado.

Este escándalo ha llevado incluso a pedir la cabeza de Otálora, a lo que él en defensa afirma que no hay razón para salirse del cargo, pues ellos sostenían una relación sentimental y que no hubo maltratos ni laborales ni acoso sexual.

¿Por qué creerle a Astrid Helena Cristancho o por qué darle la razón a Otálora? En derecho todo se soluciona con la prueba, en otras palabras el derecho se lo concederán a quien tenga la prueba, de modo que quien logre demostrar que es víctima o que no es victimario, pues saldrá vencedor de este bochornosos escándalo que lo que permitió saberse es que hay un presunto abusador que presuntamente sostenía una relación con su secretaria.

¿Dónde quedó la intimidad de la partes? Afirman algunos, mientras otros cuestionan la conducta del defensor del Pueblo. De todas formas, de ser ciertos los actos del defensor, le debe caer todo el peso de la Ley, pero de probarse que todo esto se trata de un acto de venganza de la exsecretaria, y que sí existió una relación, también sería reprochable, pues no hay razón para que una persona que tuvo una relación con su jefe, después denigre de él por motivaciones pasionales y no laborales.

Hay que dejar claro que siempre será reprochable y castigada la conducta que atente contra la integridad de la mujer, más cuando hay intimidación y agresión, por el solo hecho de ser mujer. De modo que instamos a las autoridades para que cuanto antes este hecho ya esté claro y de una vez por todas se cierre este capítulo bochornoso que deja una muy mala imagen de las instituciones públicas y de sus funcionarios.