domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-07-20 07:11

Mal o bien, hemos hecho la tarea

Froilán Casas

Escrito por: Froilán Casas
 | julio 20 de 2016

Un método  científico y cercano a la verdad para analizar los hechos históricos es ubicarse geográfica, cultural, social e históricamente, en el tiempo en que ocurrieron esos hechos. Juzgar la historia con los ojos de hoy, es una lectura sesgada y por qué no, visceral de la misma. Se debe juzgar sin apasionamientos. No sin razón afirmaba el gran filósofo de la escuela de Frankfurt, Hans-Georg Gamader en su obra Verdad y método que: “los hechos son juzgados desde el horizonte hermenéutico del lector”. La Iglesia, como todas las instituciones y organizaciones tiene y ha tenido muchísimo depredadores gratuitos. Al ojear las páginas históricas de la misma, se encuentran muchas sombras,  -la Iglesia es una comunidad de hombres no de ángeles- pero a la par, muchas luces. A manera de ejemplo, analicemos, con mirada retrospectiva, a tu familia, ponle cien años atrás. ¿No ha habido asesinos, ladrones y vándalos? No cabe duda que sí. Si tu tatarabuelo fue un bandido, tú no tienes la culpa de ello, ni tus contemporáneos te pueden calificar de maleante, ¿no es verdad? Sí, pero al mismo tiempo, ¡cuánta gente honesta hay y ha habido en tu familia! Cada pueblo y nación tienen en su pasado, sombras y luces, escenas escalofriantes y escenas agradables. Por favor, no te laves las manos, no creas que tu partido, tu religión, tus ancestros se han librado de ese flagelo.  Al conocer la historia de la evangelización que hicieron los peninsulares en la época colonial, se encuentran terribles crímenes, sobre todo por parte de los invasores, -hoy se llaman inmigrantes-: impusieron la lengua, la religión, las costumbres y en general un modo de vivir, “quitándole” a los nativos sus raíces culturales. Verdad, pero ¿qué pueblo del planeta no ha hecho lo mismo?  Para la católica España (de la época, hoy España se está descristianizando terriblemente) y Portugal, era deber de conciencia anunciar el Evangelio. Los ingleses no lo entendieron así. Por el contario, se decía en la época, huyendo de las persecuciones religiosas, se llegaba a la tierra prometida, de modo que los aborígenes debían dejar el terreno libre al invasor e incluso fundamentaban sus criterios en el libro del Éxodo, para justificar el despojo a los nativos y, a diferencia de los hispanos y portugueses, ellos no se mezclaron con los habitantes del Nuevo Mundo. Los mandaron a las montañas o los masacraron sin dejar casi vestigio. La colonización hispana tuvo preocupación por la educación. Lentamente se fueron fundando escuelas e instituciones educativas, hasta el punto que la primera universidad en suelo americano fue la universidad de San Marcos en Lima, fundada y regentada por la Orden Dominicana, en el año de 1551. Les ruego a los historiadores que vayan a los archivos de las fundaciones de instituciones educativas en los pueblos de Colombia, a los hospitales, al inicio de las carreteras, a los puestos de salud, al nacimiento de la Acción Comunal, del Sena, de hospicios para niños y ancianos y en todos ellos  encontrarán a un sencillo sacerdote o una humilde religiosa. ¡Ah! La ignorancia es atrevida.  De todos modos, mal o bien, hemos hecho la tarea.

+ Froilán, obispo de Neiva.