martes, 14 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-11-09 09:03

Magnicidio

La polémica en torno a la muerte de Álvaro Gómez Hurtado sigue inquietando al país. Se cumplieron hace unos días 20 años de este asesinato y la justicia no sabe a ciencia cierta quién lo asesinó: su muerte sigue en la impunidad.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | noviembre 09 de 2015

A familia siempre ha dicho que fue un crimen de Estado. Mientras que al Ejecutivo y al aparato judicial son más las dudas que le rondan que las certezas.

Lo cierto es que, tal vez por contentillo a la familia, o por un profundo compromiso de la Fiscalía con aclarar lo sucedido, dijo que no aplicaría la prescripción de 20 años sino que se extendería hasta el 2022.

Aunque se habla de personas vinculadas a esta investigación, a la fecha no hay resultados. Según el ente investigador  está vinculado en el caso el general retirado Rito Alejo del Río, hoy preso por otro caso.  Hay un paramilitar desmovilizado llamado Edwin Zambrano, alias William, quien declaró que en 1995 el general Del Río, entonces comandante de la Brigada XVII del Ejército, realizó una reunión con paras y militares en las que resolvieron perpetrar varios asesinatos, entre ellos el del dirigente conservador.

Con esta decisión la Fiscalía abre una nueva línea investigativa según la cual un grupo de militares, encabezados por Del Río, estuvo detrás de la planeación y ejecución del magnicidio. Hasta el momento esto no es más que un indicio probatorio que los podría a descubrir los realmente autores del asesinato del dirigente político.

Este hecho envía un mensaje de imposibilidad del Estado para esclarecer la verdad. Y lo más seguro es que ya no se descubra quién estuvo detrás de la muerte de tan connotado personaje. Si esto sucedió con una persona que hacía parte de una familia influyente del país, ¿qué pasará con cientos de víctimas humildes que están ansiosos de justicia?

Una de las versiones que en su momento tomó fuerza fue la dada por el narcotraficante Hernando Gómez Bustamante, alias Rasguño. Según el capo, la mafia habría ordenado el crimen en coordinación con paramilitares, con el fin de ayudar al gobierno de Samper a silenciar a Gómez Hurtado, el más duro crítico de esa administración. Por esto la familia considera que se trató de un crimen de Estado.

Esta, al igual que un centenar de versiones siguen divulgándose pero no hay justicia. El reto está en que este crimen no se quede en la impunidad y que el aparato judicial siga viéndose como un convidado de piedra que no propicia el esclarecimiento de la verdad.