Madrid, Madrid, Madrid
Margarita Suárez Trujillo
Deshojando Margaritas
Después de muchos años volví a Madrid, ciudad que además de bonita y bien cuidada, tiene gente cálida, alegre y hospitalaria. Nuestra madre patria nos heredó el idioma, la religión y la cultura, entre otros legados. El arte se vive con intensidad en la capital ibérica. El teatro, la música, la pintura y los toros, son su máxima expresión artística. El fútbol es otra gran pasión por estos lares. En la actualidad, la obra de teatro que está barriendo en taquilla es “Mellizos: por humor al arte”, que protagoniza el cantante y actor Bertín Osborne, quien además conduce el programa más exitoso de la televisión española, llamado “Mi casa es la tuya”, donde en la intimidad de su hogar, entrevista a los famosos del deporte, la tauromaquia, la política y la farándula. En cuanto a toros, lo indicado en Madrid es asistir a una corrida en la plaza de Las Ventas, la más importante y exigente del mundo. Si un torero triunfa en ese ruedo, no sólo sale del anonimato sino que se catapulta de inmediato. Allí obtuvo la gloria el colombiano César Rincón, quien se entretuvo en salir cuatro tardes seguidas por la puerta grande, récord histórico todavía sin igualar, que ocurrió en el año 1991. Los taurinos todavía recuerdan esta hazaña como si hubiera sido ayer. Aunque la temporada en Las Ventas es en mayo, mes en el que hay corrida a diario, en Madrid se realizan festejos todos los fines de semana de marzo a octubre. El domingo anterior tuve la fortuna de disfrutar una corrida muy buena con tres espadas españoles, Iván Vicente, Eduardo Gallo y Esaú Fernández, quienes todavía no han pegado el “zambombazo” definitivo para consagrarse como figuras, pero hacen méritos para lograr su sueño. Aunque no hubo orejas, Gallo, oriundo de Salamanca, fue el triunfador y logró mostrar su gran arte. Infortunadamente falló con la espada y todo se quedó en ovación. Madrid es la única plaza del mundo donde no suena la música en las faenas exitosas. Personalmente me hizo falta escuchar los bellos pasodobles que acompañan los triunfos en el ruedo. Lo que no me gustó es que allí todavía permiten fumar en los tendidos, lo cual resulta muy incómodo. Por lo demás, “todo bien, todo bien”, como dice El Pibe.
