Más lectura, más inteligencia
Por José Eliseo Baicué Peña
Decir que la lectura es fuente de sabiduría, no es novedad. Pero que leer amplía las habilidades intelectuales y previene el deterioro de las capacidades mentales que vienen con la vejez, es otro motivo de peso para leer, leer y leer. Algunas investigaciones psiconeurológicas han dejado evidencia científica de que la inteligencia no es heredada sino aprendida en un 80%. Si la persona tiene los estímulos adecuados desde la primera infancia, podrá alcanzar buenos niveles de inteligencia. Y la mejor manera de llevarlo a cabo es a través de los libros.
Franz Kafka decía que la vida es un enigma del que hemos olvidado la clave. Los libros, al contrario, son claves -llaves- cuyo enigma no hemos localizado todavía. Las grandes novelas, los grandes relatos, los buenos poemas, dan respuesta a preguntas que aún no nos hemos hecho, que todavía no hemos encontrado. La vida es un cuaderno de ejercicios; los vamos haciendo sin saber jamás si hemos dado o no con la solución justa. Frente a ella, los buenos libros proporcionan siempre soluciones justas a problemas que luego hay que reconocer y plantear. Y la lectura es la protagonista de toda esta historia.
La OCDE ha dicho que la lectura en especial debe ser considerada prioritariamente por todos sus países miembros como un indicador importante del desarrollo humano de sus habitantes. Al hacer referencia a este aspecto, la organización ha señalado recientemente que el concepto de capacidad o competencia lectora retomada por muchos países hoy en día, es un concepto que es mucho más amplio que la noción tradicional de la capacidad de leer y escribir (alfabetización). Es decir, que la formación lectora de los individuos para una efectiva participación en la sociedad moderna requiere de la habilidad para decodificar el texto, interpretar el significado de las palabras y estructuras gramaticales, así como construir el significado.
La UNESCO por su parte al abordar la problemática mundial de la lectura, ha señalado que los libros y el acto de leer constituyen los pilares de la educación y la difusión del conocimiento, la democratización de la cultura y la superación individual y colectiva de los seres humanos. Entonces, los libros y la lectura son y seguirán siendo con fundamentada razón, instrumentos indispensables para conservar y transmitir el tesoro cultural de la humanidad, pues al contribuir de tantas maneras al desarrollo, se convierten en agentes activos del progreso. En esta visión, la UNESCO reconoce que saber leer y escribir constituye una capacidad necesaria en sí misma, y es la base de otras aptitudes vitales.
Sin embargo, las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones han impuesto nuevos modos, espacios y tiempos para el ejercicio de la lectura. Por ejemplo, las ventas de libros electrónicos registradas a finales del año pasado fueron superiores al de libros impresos. En Colombia hay manifestaciones tímidas de usuarios que buscan en la red lo que no proporciona el mercado editorial, en razón a que aún es fuerte el nivel de ventas de los impresos.
Todo esto irá permitiendo una gran fortaleza de Internet como nueva librería del mundo. La tecnología está cada vez más al alcance del ser humano. Y los mercados mostrarán el surgimiento de nuevos lectores conectados con bibliotecas digitales. La lectura en Internet crece a medida que se aumentan el estrato socioeconómico y el nivel educativo y la lectura tiende a concentrarse, como la riqueza.
No obstante, nada hará cambiar que la lectura es una herramienta que atraviesa de forma transversal todo aprendizaje, por lo tanto su enseñanza no puede estar supeditada sólo a las clases de español. Todos los maestros de hoy debemos motivar la lectura, sin importar la asignatura, pues es positivo mejorar con ella la inteligencia.
