domingo, 12 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-08-07 07:46

Luis Alfonso Hoyos

Jorge Eliseo Cabrera Caicedo

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 07 de 2016

Continuando con nuestra serie sobre el reciente y excelente libro de Plinio Apuleyo, nos referimos en esta oportunidad al aberrante caso de Luis Alfonso Hoyos quien se vió obligado a tomar el camino del exilio ante el anuncio de la Fiscalía General en el mes de agosto de 2015 de que se le imputarían cargos por espionaje, concierto para delinquir, cohecho, acceso abusivo de sistemas informáticos, uso de software malicioso y violación de datos personales. Efectivamente, en enero de este año, fue llamado formalmente a juicio en base al testimonio de Andrés Sepúlveda, esposo de Lina Luna Rodríguez, quien había trabajado con el asesor venezolano JJ Rendón en varias campañas presidenciales y posteriormente trabajó en la Alta Consejería para las regiones bajo la Dirección de Germán Chica. Ella fue incorporada a la campaña presidencial de Oscar Iván Zuluaga por Luis Alfonso Hoyos y David Zuluaga y recomendó a su marido para el manejo de redes sociales y seguridad informática, a su cuñado Luis Carlos Sepúlveda en publicidad y a Jorge Ardila, tío de ellos, para la organización de redes de la base popular.

Andrés Sepúlveda fue presentado por el Fiscal Montealegre como el “Zar de los hackers”, capacitado para realizar actividades de espionaje y de interceptación de correos electrónicos para interferir el proceso de paz con las FARC. La Fiscalía dijo que se adelantó la investigación por supuestas denuncias anónimas; se realizaron dos allanamientos y fue capturado 19 días antes de la primera vuelta presidencial, cuando Oscar Iván Zuluaga iba de primero en las encuestas. Los allanamientos los hicieron 30 funcionarios del CTI de la Fiscalía, uno desde las 5PM hasta las 8AM del día siguiente, con gran despliegue en los medios de comunicación. Andrés Sepúlveda fue recluido en el bunker de la Fiscalía y sometido a toda clase de presiones. Su hermano denunció que le ofrecieron $500.000 dólares y salida al exterior con otra identificación si involucraba a Oscar Iván Zuluaga y al Presidente Uribe, o mandarlo a la cárcel La Picota al patio de los guerrilleros donde sería quemado vivo. El ingeniero de sistemas Rafael Revert había sido infiltrado por la Fiscalía en el equipo de trabajo de Sepúlveda para “fabricar pruebas” contra la campaña de Zuluaga. En julio de 2014, Sepúlveda se retractó de las presiones que había denunciado ante la Procuraduría y “empezó a seguir las pautas que le habían señalado en las sombrías celdas de su prisión”. Sindicó a Luis Alfonso Hoyos de haberle pedido “información secreta del proceso de paz y de inteligencia de la fuerza pública, infiltrando al equipo negociador en La Habana”. Luis Alfonso se presentó en dos oportunidades a la Fiscalía pero el Fiscal nuevamente lo acusó de financiar las actividades ilegales del hacker y de obtener la información de organismos de inteligencia.

De otro lado, el periodista Daniel Coronel hizo pública la denuncia de la supuesta entrega de $12 millones de dólares de narcotraficantes del Valle a Germán Chica y J.J. Rendón, asesores de Juan Manuel Santos. Prontamente, la Fiscalía cerró el caso por “falta de pruebas”. El mismo día de la denuncia de Daniel Coronel, Germán Chica se reunió con su amigo Sepúlveda y le contó que tenía una información que podría destruir la campaña de Juan Manuel Santos. Al día siguiente, fue el allanamiento a Sepúlveda y 48 horas después el Fiscal presentó a Sepúlveda como el “súper hacker” que ponía en riesgo el proceso de paz. 

Si tuviésemos una justicia confiable, dice Plinio Apuleyo, todos los cargos basados en tal testimonio, podrían ser rebatidos con facilidad, pero nada hacía pensar a Luis Alfonso que tendría un juicio justo. Y concluye: “es este otro caso de un diáfano personaje con una trayectoria realmente ejemplar víctima de una conjura judicial”.