viernes, 17 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-09-19 08:11

Lucha contra la pobreza

Las elevadas tasas de desempleo y la alta informalidad que se vive en el país son el reflejo de una problemática social que año tras año parece no tener solución.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 19 de 2014

El resultado es la pobreza y la extrema pobreza, las cuales se convierten en una trampa casi imposible hoy en día abandonar. La pobreza menoscaba al ser humano y condena a sus generaciones a seguir viviendo en las mismas condiciones de necesidades. Ausencia de vivienda adecuada, malnutrición, disminución en la expectativa de vida, carencia de espacios para la recreación, y casi que una esclavitud mental que les impide avizorar esperanza alguna de cambio, son resultados palpables de la pobreza.

En Colombia no son invisibles los 13 millones de personas que viven en la pobreza y los cerca de cuatro millones que padecen en la extrema pobreza, muchos de ellos ubicados en zonas rurales, haciendo la salvedad de que las cifras con las que se consideraba una persona pobre cambiaron por decisión del  Gobierno, es decir por simple manipulación de cifras sacamos a muchos colombianos de la pobreza.  Se dice que en Colombia una persona no es pobre si percibe más de  229.885 pesos mensuales, según lo estipula el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE); para nada se incluye si esta persona goza o no de unos bienes y servicios que le permitan vivir de una manera digna. Son simplemente cifras que para nada reflejan el estado real de bienestar. Si bien las cifras reportadas hablan de un descenso  en la pobreza, la desigualdad persiste y se ahonda la brecha entre ricos y pobres.

Una de las formas más eficiente de luchar contra la pobreza es promover el crecimiento económico que permita redistribuir y generar empleos de calidad. El fortalecimiento de políticas públicas que impulsen la industria, generadores de trabajos formales y estables, deben estar alejadas de intereses personales.  La dignificación del trabajo, tema central,  empieza con una remuneración justa y el reconocimiento de los derechos de los trabajadores.

El correcto pago de impuestos, y la adecuada administración de estos recursos por parte de los gobernantes es una obligación si se quiere avanzar en el tema de equidad. La lucha contra la corrupción permite que los recursos públicos lleguen a los más necesitados de la mano del Estado, recursos necesarios para satisfacer las necesidades básicas insatisfechas.

Finalmente no olvidar que una manera de luchar contra la desigualdad, es fortalecer la educación pública, para que las clases menos favorecidas puedan acceder  a una formación de calidad, primer paso en la movilización social, acto que permite romper los círculos de pobreza que se mantienen indemnes por generaciones.