martes, 14 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-10-29 08:08

Los retos de los nuevos gobernantes

Alfonso Vélez Jaramillo

Escrito por: Redacción Diario del Huila | octubre 29 de 2015

La categórica victoria obtenida por Carlos Julio González Villa y Rodrigo Lara Sánchez, es quizá la noticia más importante en materia política en el Huila en los últimos años, por las circunstancias y los resultados de la contienda electoral.

Quedaron sin argumentos a la vista quienes pretendan controvertir o desconocer estos éxitos obtenidos en las urnas y un compromiso enorme que deben cumplir o deben cumplir.

El guarismo electoral les otorgan el poder popular legítimo para emprender los grandes cambios y las transformaciones que propusieron en la plaza pública. Eso se espera.

González Villa, es Gobernador del Huila con casi 214 mil votos, una cifra que nadie había alcanzado desde que se instituyó la elección popular de Gobernadores en el Huila, nadie esperaba tantos.

Por tan alta votación se espera mucho de su Gobierno, si no logra ejecutar la mitad de lo que propuso debe tener en cuenta que es muy fácil convertirse al final de su mandato en una gran decepción, como lo fue en su momento Luis Jorge Pajarito Sánchez, quien también pasó en su momento la barrera de los 200 mil votos, y habían cifradas esperanzas y se fue sin gloria y con mucha pena.  

Rodrigo Lara Sánchez, sacó más de 74 mil votos, unos 20 mil por encima de Gorky Muñoz, una cifra inédita que nadie esperaba, por cuanto las encuestas daban una final muy cerrada.

Estas cifras estuvieron por encima de departamentos y ciudades como Manizales, Pereira y demás capitales, muy similares por su territorio y número de habitantes.

Carlos Julio, tiene la obligación de ejercer un liderazgo de primer orden por haber sido concejal, diputado, representante y senador de la República, lo que da la experiencia necesaria para destacarse en los sectores público y administrativo, sin ataduras, con independencia ni presiones de algún tipo.

Sobre todo, tiene los conocimientos para distinguir lo bueno, lo malo y lo feo que muchas veces sacan adelante o ponen en peligro la estabilidad política y la imagen de una entidad territorial y del gobierno.

Sobre el nuevo alcalde Rodrigo Lara Sánchez, hay mucha expectativa, ya que es hijo del inmolado ex ministro Rodrigo Lara Bonilla, y es descendiente de una de las familias más destacadas del Huila.  

Medico que viene de ejercer su profesión, es prácticamente nuevo en la actividad política, y en él la mayoría de los neivanos tienen cifradas las esperanzas de transformar la ciudad para ponerla a tono con el desarrollo nacional.

La llegada de Lara a la alcaldía, no solo significa  un relevo generacional, sino la expectativa y un reto para que con semejante mandato otorgado trace políticas públicas serias y ejecutables, como la recuperación del espacio público y se dé un nuevo aire en materia de política educativa, cultura y seguridad ciudadana, Neiva no necesita nada nuevo sino el manejo de estos temas, por ahora.

Tiene la obligación de recuperar el espacio público, manejar “la papa caliente” del mototaxismo, y las condiciones normativas para la generación de empleo, porque en sus discursos constantemente habló de estos mayúsculos problemas.

Igualmente el próximo alcalde de Neiva, tiene el compromiso de establecer la planta de tratamiento de aguas  residuales, PTAR, y dar los primeros pasos para desembotellar la ciudad con la construcción de nuevas vías, como la perimetral del Oriente, una necesidad que desde hace varios años se viene prometiendo por los sucesivos gobiernos. Suerte y pulso para los nuevos mandatarios.

Y contrario a lo afirmado por exaltados seguidores, aquí no hay derrotados, lo que presenta es un cambio cíclico generacional en la conformación de los cuadros del poder, muy común cuando hay cansancio de la gente hacia la clase política cada determinado tiempo, para que remocen el estilo de ejercer la actividad política.