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Opinión/ Creado el: 2015-05-14 06:43

Los problemas vitales

Por Diógenes Díaz Carabali

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 14 de 2015

El siglo XXI es el siglo de los derechos civiles. En este tercer milenio los derechos individuales son inviolables. Además reconocidos por los estados, por lo menos los que tienen que ver con occidente. Y donde ocurra una violación, es acusada con pudor desde todas las órbitas universales.

Ahora mismo los Estados Unidos están en el huracán de  la opinión mundial por la actitud de sus fuerzas de policía, como resultado de los crímenes contra miembros de la comunidad negra. En todo el mundo las minorías raciales cuentan con la protección de las organizaciones internacionales, y las conferencias mundiales sobre la discriminación ha trazado políticas y normas que garantizan su defensa. No pocas veces se clama por la igualdad de oportunidades para los grupos minoritarios y raciales.

Hoy no se concibe la violación de los derechos de los niños. Sería inaceptable como protagonista una infanta, caso “Lolita” o “María” clásicos de la literatura universal. Me atrevo a afirmar que ningún escritor se atrevería a ilustrar una novela erótica con menores de edad, así encarne un amor platónico. Los niños en el mundo gozan de una especial protección, después de que fueron considerados menos que humanos hasta el fin de la segunda guerra mundial.

La mujer, de igual manera, con justicia ha logrado plena ciudadanía. Recordemos que en Colombia hasta la mitad del siglo pasado no podían elegir, ni tener cuentas bancarias, ni ser titulares de alguna propiedad. Larga fue su lucha por lograr reconocimiento ciudadano, la que hoy lleva al rechazo total del maltrato, a perseguir a sus maltratadores, a quienes promueven la prostitución, a quienes demeritan su dignidad.

Y grupos como homosexuales y lesbianas, han logrado un sinnúmero de derechos. Algunos estados reconocen su igualdad de derechos como pareja, y los protege de cualquier conato de discriminación en su comportamiento, en su ideología, en sus oficios. Para muestra el papa Francisco ha dicho que no es quien para acusarlos, dando puertas abiertas para que también homosexuales y lesbianas vayan al cielo.

Colombia, como caso particular, ha avanzado, de igual forma, mucho en lo atinente a los derechos civiles. Aunque presenta lunares oscuros como que negros e indígenas no puedan formar parte del alto gobierno, un ápice injustificable como prueba del racismo existente. Claro que pueden ser elegidos a las corporaciones públicas y a los cargos de elección popular, en el primer caso con curules que garantizan su presencia en el congreso.

Sin duda la ciudad ha permitido mejores niveles de vida; mejor calidad en la prestación de los servicios públicos, la salud, la educación, el trabajo; aunque parece existir inamovibles. Aun cuando todas las posibles cuestiones civiles han recibido respuesta (y los derechos civiles hayan sido reconocidos) nuestros problemas vitales todavía no se han rozado en lo más mínimos. La riqueza continúa mostrando una gran concentración en pocas manos, el hambre golpea grandes extensiones del planeta, muchos habitantes no tienen la menor oportunidad de salir del lastre de la pobreza porque el modelo garantista parece que también está en la visión de garantizar la miseria para la inmensa mayoría de la población.