viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-04-15 07:52

Los nuevos cultos

En esta semana los cristianos católicos participamos en ritos y ceremonias litúrgicas con las que tributamos homenaje de respeto y amor a la vida, pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 15 de 2014

Él es el perdón encarnado de Dios, a quien hemos querido sacar del colegio, la universidad, la familia, el barrio, el municipio… dando paso a los cultos modernos, a las idolatrías del siglo XXI, donde nos llenamos tanto de nosotros mismos, encantados de la adulación y herederos de una sociedad cortesana y devota de melosas reverencias e inciensos fastidiosos de “doctor”, “excelentísimo”, “honorable”…

Aparecen los devotos de la figuración que cuando llegan a los eventos permanecen de pie para que alguno de los organizadores los vea para hacerse invitar a tomar puesto en las primeras bancas, pues les causa incomodidad no estar en la mesa principal o a primera vista de los fotógrafos de prensa. Prefieren leer el periódico en reversa para buscarse en las fotos de las páginas sociales.  

Existen los que adoran el trabajo y pasan días y hasta meses enteros, con fines de semana incluidos, en un ansia atroz por cumplir las metas que la acosadora empresa les impone, buscando un premio salarial, un incentivo o un galardón que pronto todos olvidarán, aunque sus seres queridos continúen lamentando su falta de amor y de atención para con  ellos.

Los hay quienes sólo admiten como realidad lo que ven, tocan, pesan y prueban por obra y gracia de las divinidades de la ciencia y la tecnología, confesándose creyentes del origen de la vida por mero estallido o evolución de una materia inanimada. Para ellos el Dios creador es un invento y el universo es bello y sorprendente por una casualidad aún incomprendida.   

Otros, con mucho recogimiento estético y cosmético, ante el altar de sus vanidades, se encomiendan a la pócima, al tratamiento o al cirujano plástico de moda, para esconder o pulir los lunares “terribles” de su natural belleza. Es el culturismo que endiosa el cuerpo y torna adorables los espejos donde se miran mejor los narcisistas.

Estamos aferrados a tantas obsesiones de belleza, dinero, codicia, tenencia y fama...

¿Ante qué o quién nos arrodillamos o nos sometemos? ¿En qué remolino de culto estamos dando vueltas? Es preferible preocuparnos porque Dios vea agradable nuestra vida, en un camino que puede tener mucho de Viernes de pasión, pero tiene puesta la mirada en una Pascua alegre y eterna de Resurrección.

Mejor arrodillémonos ante Dios.