lunes, 13 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-03-04 10:47

Los huecos también hacen famosa a Neiva

José Eliseo Baicué Peña

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 04 de 2016

Hace más de 20 años vivo en Neiva, y siempre he sabido que la ciudad, ha pretendido, desde la postura de varias administraciones, ser un destino turístico en el sur del país. 

Esa es una idea que siempre me ha parecido buena y necesaria.  No solo porque la capital huilense es casi paso obligado para el Caquetá, Putumayo y Cauca, sino porque también tiene los referentes del Desierto de La Tatacoa, San Agustín, Rivera con su atractivo de aguas termales, Yagurá con la Represa de Betania, y otros lugares atrayentes como Paicol, Fortalecillas, y recientemente, el puente más largo de Colombia.  Además, Neiva es sinónimo de alegría y jolgorio por las fiestas de San Pedro en Junio; por la amabilidad de sus gentes; por ser una ciudad intermedia (menos de 400 mil habitantes); por ser centro atractivo para inversionistas regionales, nacionales e internacionales; por su ubicación estratégica, y otras tantas más.

Hasta ahí, todo suena bien y muy propositivo.  Pero al estar dentro de la ciudad, al vivirla día a día, al recorrerla en toda su área, se aprecia un lastimero estado de sus vías, sus calles, sus avenidas y pasajes.   Y no me refiero al pesado tráfico que cada día se acentúa más y más.  Hace unos cuatro años se presentaban trancones solamente en las horas pico.  Hoy los atascos vehiculares, pitadera y accidentes, son a cualquier hora del día y durante toda la semana.  Claro que a este caos contribuyen los motociclistas quienes se creen sin ley, pues avanzan en contravía, se suben a los andenes, se cuelan peligrosamente entre los carros, y viajan a velocidades sorprendentes.  También colaboran a este desorden los taxistas, quienes están convencidos de que son los amos del pueblo; cobran lo que quieren, colocan el taxímetro cuando les provoca, son groseros, incultos, su vestimenta deja mucho que desear, su lenguaje es inadecuado, y sobre la ciudad no saben nada.  Pareciera que a todo aquel que aprende a manejar le entregan un taxi.  Los conductores de colectivos, busetas y microbuses, les sucede lo mismo.  La diferencia es que éstos le suben el volumen al radio a todo dar, y apuestan carreras con sus colegas, sin darle el suficiente tiempo a los pasajeros a subir o bajar.  Y por supuesto, que muchos conductores particulares se comportan de igual manera.  Y no quiero profundizar sobre las ambulancias.  Sus conductores piensan que son los jefes de los otros.  Hay que abrirles espacio o atropellan a quien sea.  

No.  No me refiero al pesado tráfico que tiene la capital opita. Ni al humo y al smog que arrojan los vehículos sin ningún control por parte de las autoridades competentes. Todos los días sobre el ambiente de la ciudad se aprecian las estelas de humo y gas que dejan los vehículos a su paso.  De otro lado, pues el problema de movilidad es mundial.  Aunque Neiva debería pensar en alternativas que permitan desembotellar, por lo menos, el microcentro de la ciudad.     

A lo que quiero referirme es a la cantidad desmedida de huecos, rotos, cavidades y demás orificios que tienen las vías de Neiva.  Y por supuesto, que ello contribuye grandemente a los trancones y accidentes de tránsito.  Señor Alcalde, señor secretario de vías, o de tránsito y transporte, hagamos algo al respecto.  

Resulta desagradable, deprimente, frustrante, el estado de las calles capitalinas.  No logro entender las razones para ello.  Un departamento rico en petróleo, una región en la que casi nunca llueve (¿cómo sería si lloviera?), unos huecos que no son muy grandes pero que la negligencia administrativa y el tiempo hacen que se vuelvan huecotes, una ciudad que cobra impuestos, una ciudad pequeña, y bueno, lo que se quiera añadir.  Y a este panorama se agrega los rompimientos que se están llevando a cabo en toda la ciudad.  Tampoco entiendo para qué, pues en esos mismos lugares y calles, hace pocos meses se rompió.  Es decir, a los huecos que hay, se le suman las brechas que se están haciendo.  Ahhh, también se suman las lentas obras civiles que se están realizando, como la de Andalucía IV etapa.   Hace más de un mes que se iniciaron, pero la parsimonia de sus trabadores es desconcertante.  Tienen horario de oficina, trabajan hasta el mediodía del sábado, generando malestar en la comunidad con esa demora.  En esas obras se esconden los delincuentes y están atracando a los habitantes del sector.

No basta con pintar alrededor de los huecos.  Es preciso arreglarlos, y arreglarlos bien.  Antes de que llegue el fenómeno de la Niña. Pues aunque no se crea, esos huecos también hacen famosa a Neiva.