Los estadios de la enfermedad llamada corrupción
Israel Silva Guarnizo
Huila: Territorio Solidario
Ahondar en los hechos, las causas, los responsables y los efectos sobre lo sucedido en el Estadio de Futbol Guillermo Plazas Alcid, es llover sobre mojado. Neiva y el Huila no escapan a ese fenómeno del cual hemos hablado tanto: la corrupción, el cual no hemos encontrado aún como sociedad la forma de evitarlo en lo público y lo privado. Si miramos las investigaciones que se adelantan y los casos en los que se falla encontrando culpables y responsables, son pocos. En la mayoría de ellos se logra evadir la justicia. En el Huila no sorprende, ni asombran la apertura de investigaciones, cuando se avanza y se logra demostrar los delitos los organismos terminan infectados y la impunidad reina para que los corruptos sigan gobernando.
No me quiero referir a los hechos, las denuncias y a los posibles responsables porque frente a otros casos paradigmáticos que lideramos, hemos dejado en manos de la justicia para que sea ella la que determina las responsabilidades guardando las esperanzas que la institucionalidad actúe en corregir fallas que la sociedad quizás ha asumido como costumbres cotidianas, aquellas prácticas corruptas que tanto afectan la confianza, la credibilidad y la transparencia en las instituciones públicas y también en las privadas.
La pregunta que debemos hacernos es ¿Cuál es la posición que debemos asumir frente a los fenómenos de corrupción en el Huila? En realidad muy poco se puede hacer. Es triste decirlo pero así es. La sociedad en términos generales esta cooptada por este fenómeno del cual es difícil salir si los ciudadanos y las pocas organizaciones de la sociedad civil no adoptan una postura radical contra todas aquellas prácticas y de paso con las personas que han sido denunciadas en las instituciones como promotoras de la corrupción. No basta con esperar que la justicia las halle responsable y las condene. Es imprescindible que la sanción sea moral, social y política, exigiendo que quien sea investigado y castigado no tenga la posibilidad en su vida de volver a representar a la ciudadanía. Adicionalmente, que no pueda ser nombrado para ocupar cargos en la administración pública y en las empresas privadas. Las inhabilidades deben ser ejemplo para que prime el interés general antes que el particular. La sola apertura de varias investigaciones sobre una persona debe ser una sospecha que debe pesar sobre su comportamiento ético, el nivel de confianza, manejo transparente y la delicadeza que asumirá en la gestión administrativa.
Es hora que en el Huila se conforme un frente común contra la corrupción, integrado por personas más que por organizaciones porque los esfuerzos emprendidos en casos puntuales han terminado deslegitimados y diezmados por la poca credibilidad que confieren. El caso más reciente lo vivimos en Comfamiliar del Huila, donde agrupaciones que integran el Consejo Gremial, terminaron seducidos y marginados de toda actividad que buscara la recuperación y la defensa de Comfamiliar por las alianzas y la cooperación entre ellos. Las reuniones y voces críticas desaparecieron como por arte de magia.
