Los diamantes
Froilán Casas
Cuentan que una vez un hombre caminaba por la playa en una noche de luna llena mientras pensaba: -“Si tuviera un auto nuevo, sería feliz”. –“Si tuviera una casa grande, sería feliz”. –“Si tuviera un excelente trabajo, sería feliz”. –“Si tuviera pareja perfecta, sería feliz”. En ese momento tropezó con una bolsita llena de piedras y empezó a tirarlas una por una al mar. Cada vez que decía: “Si tuviera …”. Así lo hizo hasta que solamente quedaba una piedrita en la bolsa, la cual guardó. Al llegar a su casa se dio cuenta que aquella piedrita era un diamante muy hermoso. Te imaginas, ¿cuántos diamantes arrojó en el mar sin detenerse y apreciarlos? Cuántos de nosotros pasamos arrojando nuestros preciosos tesoros por estar esperando lo que creemos perfecto o soñando y deseando lo que no tiene sin darle valor a lo que tenemos cerca. Aquí en el Huila, concretamente en Palermo y Santamaría tenemos las canteras del mármol más hermoso del país; sin embargo nos vamos a Bogotá a traer pisos artificiales, brillantes y costosos. ¿Por qué tendremos tanto complejo de inferioridad? Con frecuencia vivimos lamentando lo que no tenemos y no disfrutamos lo que tenemos. Vivimos en una país lleno de riqueza con un cerebro si estrenar. ¡Merecemos garrote!
Mucha gente vive lamentando su suerte, -que la ha creado- y no mueve un dedo para salir de esa triste realidad. Dios no ha hecho basura, tú has sido creado con la capacidad para luchar y transformar el mundo. ¿Quién dijo que los japoneses o los altos y rubios son más inteligentes? La inteligencia no se mide por el fenotipo; todos tenemos un grado de inteligencia. Lamentablemente hay gente mutilada mentalmente; viven atrofiados por su pesimismo y su mentalidad de fracaso que fluye por todas partes. Después de arrojar la piedrita al mar, no hay Santa Lucía que valga. Aprovecha toda oportunidad para crecer; el tiempo perdido lo lloran los santos. Cuidado, la vejez llega pronto, que no te coja dormido o viviendo como un zángano, comiéndote los últimos reductos de tu herencia. Brilla con luz propia, no saques tus pergaminos a relucir; reluce los que tú mismo has confeccionado. Construye tu futuro asumiendo con responsabilidad el presente. No vive buscando la suerte del mañana consultando horóscopos y bolas de cristal; no seas iluso, aterriza; asume con entereza de carácter y con reciedumbre de espíritu el presente. No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. No les eches la culpa a tus papás o a tus maestros los fracasos de tu vida; tú has sido el constructor de tu historia; no busques excusas, no seas irresponsable. Dios te ha dotado de capacidades para construir tu propio proyecto de vida. Pide ayuda a personas sensatas; un ciego que conduce a otro ciego, ambos se van al hueco. Tú necesitas de los demás, no seas autosuficiente y terco; la terquedad es signo de poca inteligencia; aprende de tus errores y con base en ellos busques nuevas estrategias para cumplir con tus sueños. Si has caído, levántate; tú no eres el único perdedor en la rueda de la historia; los grandes triunfadores han tenido fracasos. Pero han aprendido de ellos.
