viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-05-20 08:36

Los Diálogos de Paz y El Camino a un Presidente Castro-Chavista

Tengo tristeza y dolor de patria al conocer los últimos acontecimientos de la mesa de negociación de La Habana. De hecho, el Gobierno y un puñado de terroristas, con una total mansedumbre vergonzante del Gobierno, llegaron a un acuerdo parcial y vacío sobre los cultivos ilícitos con el único propósito de usarlo como herramienta electoral y jugar con la ilusión del pueblo Colombiano en su anhelada búsqueda de la Paz.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 20 de 2014

Las FARC además, como si tuviéramos que darles las gracias, hacen un  pingüe regalo electorero, fungiendo de jefe de debate de la Unidad Nacional, con una tregua “electoral” de una semana. Finaliza el Candidato-Presidente con un discurso televisado en horario Triple A (al que los demás candidatos no tienen derecho), en el cual se anuncia con bombos y platillos el acuerdo declarativo de buena voluntad al que se ha llegado, vacío en fondo y carente de todo detalle de implementación práctica. Todo esto no tiene más que un objetivo político y es crecer al Candidato-Presidente en la intención de voto, politizando de manera aberrante el proceso de Paz, cuando el mismo Gobierno decía que no se debía politizar el mismo, para darle un segundo mandato a Santos donde pueda terminar su más grande y única obra: Una Paz claudicante.  No es justo que la institucionalidad, en este caso el Gobierno, use este proceso  como herramienta de campaña. El deber ser de un proceso que busque la verdadera Paz no puede ser la de un Gobierno mediático, negociando temas con guerrilleros y narcotraficantes, a espaldas del País, y en un foro que no es el verdadero foro democrático para la discusión de los temas nacionales, y donde el Gobierno pasa además la vergüenza de afirmar ante delincuentes que se compromete a cumplir la Constitución y la Ley. Todo esto no esta bien. Es el resultado de rendir las instituciones  del Estado a la delincuencia por la debilidad del Gobierno y la necesidad del mismo de mostrar resultados de gestión que convenzan al electorado a dar un segundo tiempo para ahí si terminar este proceso de Paz.  Pero nosotros, los votantes, y menos los Huilenses quienes hemos padecido la violencia guerrilla y sus mentiras, no somos imbéciles. Este proceso de Paz no puede conducir a nada bueno, pues en el mejor de los casos es una pamplina más de las FARC para reorganizarse y seguir delinquiendo, como piensan algunos, o, en el peor de los casos, como pensamos otros, reinsertarse en la sociedad en las condiciones adecuadas que les permitan apoderarse de la institucionalidad y acabar con las propias raíces democráticas del Estado Colombiano, convirtiendo a nuestra amada Colombia en lo que es hoy Venezuela. Ese es el objetivo soñado y final de las FARC al que Santos está de manera cómplice abriendo las puertas. La Paz verdadera se obtiene mediante el sometimiento de la delincuencia al imperio de la ley, es decir mediante la acción decisiva de las autoridades de hacer respetar la vida, honra y bienes de los ciudadanos y no con la firma de documentos vacíos que se usan con ánimo electorero. Y la intención verdadera de Santos de entregar la institucionalidad a cualquier costo se aprecia de manera clara con la adhesión del Petrismo a su campaña, y en el fondo Petro quien es el Caballo de Troya del Castro-Chavismo. Si nuestra amada patria elige nuevamente a Santos, nos veremos abocados a tener un Presidente Castro-Chavista (Petro) y Colombia se transformará en la actual Venezuela. Quiera Dios que esto no pase.