Los derechos de las futuras generaciones
German Alfonso López Daza
Durante la década de los setenta surgió en el mundo la necesidad de reflexionar sobre las generaciones futuras y su derecho a tener un mundo adecuado para su existencia. Este derecho recaería no para nuestros hijos, sino más allá del círculo de los vivos. Fue así como en 1975 se publicó un artículo llamado “A Bill of Rights for Future Generations” que hacía referencia al derecho de quienes no han nacido, a un mundo apto para su existencia, para ser disfrutado por ellos.
Más allá de la obligatoriedad o existencia de este derecho en el mundo jurídico, o su exigibilidad para con los actuales vivos, cabe reflexionar sobre cuál es el país que recibimos de nuestros ancestros, su responsabilidad por una nación con múltiples problemas –violencia, exclusión, desigualdad, pobreza, contaminación, etc.-, y más aún, nuestra responsabilidad por estar repitiendo los mismos errores de la historia, solo por mezquindades humanas.
La decisión que tenemos hoy en nuestras manos los que vivimos en esta época, en este país y en esta sociedad, va a influir más allá de nuestra generación y la de nuestros hijos. Los argumentos de quienes se oponen a avalar un pacto de paz, reconciliación e inclusión son egoístas y en muchos casos, superficiales.
Los que hemos vivido toda nuestra existencia en medio de un país en guerra y vimos los actos de barbarie de las Farc, hubiésemos querido que el Estado los hubiera derrotado y aplicado la justicia por las atrocidades que cometieron. Pero el Estado nunca pudo derrotarlos, así que optó por hacer lo que han hechos muchos Estados en estos casos: negociar.
Y cuando se negocia hay que poner en la balanza y ponderar los pros y contras: ¿Preferimos seguir siendo una fábrica de muertos, mutilados, desplazados y seguir siendo un país en guerra y casi fallido? ó ¿Sacrificamos aspectos como no ver en la cárcel a algunos de estos miembros y verlos mejor en el Congreso o subsidiar económicamente a quienes hicieron daño?
La elección está en nosotros. Y las futuras generaciones nos reconocerán por haber parado este derramamiento absurdo de sangre, o nos reprocharán la falta de nobleza y gallardía por una elección mezquina. (*Dir.Grupo Nuevas Visiones del Derecho – USCO).
