jueves, 16 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-04-04 07:17

Los cambios de la Semana “Santa”

Por José Eliseo Baicue

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 04 de 2015

Recuerdo que cuando estaba en la primaria la celebración de la Semana Santa era toda una efeméride que convocaba a casi todos los habitantes de mi comarca y región. En esa semana era prohibido (pecado decían nuestros padres) gritar, jugar, barrer, cocinar, trabajar, viajar, tener sexo, bañarse y casi hasta comer.

Había mucha prevención, creencias, rituales, ignorancia, miedos, fe, y mucha tradición.  Creencias y miedos implantados con base en la religión cristiana, y aduciendo que si no se seguía esa línea sucederían cosas increíbles.  Como, por ejemplo, que si bañaba se convertía en sirena o pescado; si se viajaba, sobrevendrían accidentes; o si se trabajaba, se incurría en un pecado muy grave.

Según la iglesia católica, Jesús estuvo en la cena de Pascua con sus discípulos, siguiendo la tradición judía, que enseñaba que era preciso cenar un cordero y con su sangre rociar la puerta en señal de purificación, pues de no hacerlo el ángel exterminador entraría a la casa y mataría al primogénito de esa familia (décima plaga), tal como se consigna en el libro de Éxodo.  Por eso la iglesia católica conmemora la institución de la eucaristía en la Última Cena y el lavatorio de los pies, realizados por Jesús.  Con base en este momento fue que Di Vinci, pintó el célebre cuadro que lleva ese nombre, el cual ha sido considerado, por la crítica del arte, como una de las piezas más valiosas y de excelsa calidad en el mundo entero.

Si hoy analizamos los comportamientos y actividades que presenta la población (incluida la católica), y los comparamos con aquellos de mi primaria, pues no deja de sorprendernos ampliamente.  Hoy nada es prohibido.  Hoy las creencias son otras, los miedos son por la guerrilla, por la delincuencia, por la pobreza, por el desempleo, por la imposibilidad de pasear y realizar compras y otros menesteres.

Inclusive, algunos hablan de parranda santa.  Pues la mayoría de planes se circunscriben a paseos, playas, agasajos, campamentos, días de campo, grandes negocios, y hasta la organización de las mayores tomatas del año, por ser el puente más largo.

Pero, culturalmente, qué podría haber incidido en este tipo de cambios o giros frente a esta gran celebración cristiana?  Esta es una pregunta que vale responder con buenos argumentos, no sólo culturales, sino filosóficos, económicos, políticos y religiosos. 

A mi modo de ver, creo que han influido varios aspectos.  Uno: considero que es un elemento educativo. Pues, me parece que en la medida que el ser humano se fue educando y formando, fue avizorando motivos que inicialmente le hicieron dudar de lo que se le había infundado en su familia.  Luego fue indagando más sobre la historia y sobre sus implicaciones en el devenir de la sociedad.  Dos: a partir de que la misa comienza a ofrecerse en español, francés, inglés, portugués, y demás idiomas (antes se oficiaba en Latín), el entendimiento de este ritual y de otros adquirió nuevos imaginarios. Tres: particularmente en Colombia, y con la Constitución Política de 1991, que abrió la posibilidad de nuevos credos religiosos (libertad de cultos), el ciudadano entendió que podía tener otras creencias diferentes a las católicas, y que además, podía crear y organizar sus propias iglesias con base en otras formas de pensar a Dios.  Cuatro: los diversos escándalos que ha tenido a la iglesia católica como protagonista, tales como los errores cometidos en la Inquisición, el homosexualismo, la corrupción en el Vaticano, y las proyecciones cinematográficas, como Código Di Vinci y La Pasión de Cristo, entre otras, han develado estructuras y acciones a lo largo de su historia que no impiden que la gente haga sus propios análisis, y quizás cambie toda una tradición religiosa.  Eso sin hablar del impacto que han dejado libros como Versos Satánicos del hindú  Salman Rushdie, y el texto del Evangelio de Judas.

Pero sean cualesquiera las creencias y ritos religiosos, católicos, mormones, pentecostales, adventistas, testigos de Jehová, luteranos, musulmanes, budistas, seudoreligiosos, no creyentes, y demás, lo cierto es que existe sólo un planeta para compartirlo, y que es erróneo que  solamente en esta época del año se convoque a la reflexión y rendición de cultos.  A mi modo de ver, todos los días deberían declararse santos, pues el amanecer de un nuevo día, es uno de los espectáculos más asombrosos y maravillosos de la existencia que debería convocarnos a un agradecimiento masivo al Todopoderoso, llámese como se llame sin importar el camino que conduce a Él.