sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-12-21 09:16

Los buenos deseos

Orlando Parga

Escrito por: Orlando Parga Rivas
 | diciembre 21 de 2016

La época de Navidad y fin de año no es embarga un espíritu en el que se mezclan las nostalgia de los meses que se han ido, la sensibilidad por lo logrado y lo no alcanzado y la esperanza ante los 365 días que están por delante.  Por ello es la propicia para expresar buenos deseos y sentimientos a nuestros más cercanos, no se trata de entregar solo regalos materiales sino aquello de lo mejor que estamos hechos cada uno.

Pero también surgen sentimientos encontradas ante los deseos que cada vez más la sociedad de consumo y el capitalismo feroz lo han traducido en compras.  El marketing ha sabido capitalizar este tema y no es más que satisfacer el deseo o igualar el ser al tener.

"Dime cuál es tu deseo y te tengo el producto", o también "dime que regalas o compras y te diré quién eres." En este tiempo los deseos y la felicidad tienen la marca propia del dinero, los medios de comunicación y el sector comercial se alían para hacerle creer a la sociedad que si no se compra la Navidad será amarga, hasta descunchar el pobre bolsillo de millones de asalariados que no tienen cultura financiera ni del ahorro y que se dejan llevar por el consumismo.

Así lo refleja la tradicional canción que retruena en estas festividades: "Navidad de siempre, tradición del año, unos van alegres y otros van llorando; hay quien tiene todo, todo lo que quiere y sus navidades siempre son alegres, hay otros muy pobre que no tienen nada, son los que prefieren que nunca llegara."

Ante esa avalancha de carteles que nos presionan a comprar, la propuesta es recuperar los valores y la unión familiar, la alegría de compartir en familia y celebrar por completar otro años más con vida y en compañía de los seres queridos, recordar con cariño a los que se han ido y pedir a Dios lo mejor para el año que viene. También enfatizar en los sentimientos de mistad y solidaridad con quienes tiene necesidades.

Y por qué no, ahorrar el dinero producto de la prima, liquidación, vacaciones y cesantías para otras prioridades, necesidades o épocas de vacas flacas, e incluso invertirla en algo productivo o que en verdad mejore no el estatus o imagen, sino la calidad de vida personal y familiar. Tenga cuidado y no se deje meter la mano al bolsillo para acabar este 2016 enguayabado y sin dinero.

Por ejemplo invierta en su hogar, a sus hijos asegúreles una buena educación. El dinero que usted invierte en la universidad tarde que temprano se va a verá reflejada en sus oportunidades laborales y bienestar.

Recordemos al Papa Francisco cuando dice que "¡La acciones del cielo están en alza! La invitación es a ser "artesanos de la caridad" para guardar tesoros en el paraíso, lejos de especuladores del mercado bursátil y de fondos buitres."

Así, parecería que ayudar a los demás con gestos y acciones sencillas es un ahorro programado para una vida que trasciende. Dejémonos contagiar del auténtico espíritu navideño que inspira el Niños Jesús y conozcamos la alegría de servir y ayudar a los necesitados.