Los atracos del día a día
Froilán Casas
Los atracos no solo se dan en la calle cuando los maleantes y vagos atacan a las señoras rapándoles el bolso y todos los sinsabores que implica hoy para el ciudadano honesto y trabajador que paga impuestos para que el Estado dé protección, siendo víctima de toda clase de agresiones verbales y físicas, y por qué no, la muerte. ¡Qué infortunio! Cuidado con denunciar al delincuente, usted resulta objeto de más vejámenes y amenazas. La Carta que habla de la protección que debe dar el Estado, se vuelve letra muerta. Hay mucha retórica en todo, mucho ruido y pocas nueces. En campañas electorales todos resultan mesías o salvadores; cuando llegan al poder, los problemas se vuelven colosales y se termina por acomodarse a ellos. Todo esto que le hacen a un ciudadano, es poco frente a la flagrante injusticia que cometen las empresas que acarician al cliente para hacerlo parte de su membresía, le ofrecen el oro y el moro; cuando ya lo tienen cautivo, juegan con él, lo maltratan hasta inmisericordemente. No se entiende cómo se paga el servicio de salud puntualmente, con una cuota determinada, ¡ay si usted no paga! Le “cortan” los servicios y usted, ¿qué hace? ¿Ante quién se queja? -Un Estado espectador de los acontecimientos-. En la telefonía móvil, ni se diga, ¡qué atropellos! Qué no decir de los servicios que pagamos a las compañías aéreas. Si usted llega un poquitín tarde a realizar el registro o “check in”, le cobran una multa que resulta muchas veces más costosa que el valor del pasaje original. ¡Ah! Cuando es la empresa la que atrasa el vuelo, por múltiples razones que dan, entonces usted tiene que esperar en un terminal aéreo hasta ocho horas y no pasa nada. Señores parlamentarios, ¿por qué no legislan sobre la realidad del país? Si ustedes son nuestros representantes en el laboratorio de las leyes, ¿dónde está la equidad? Un Estado es terrorista cuando no protege a sus ciudadanos. En sana lógica, el Estado y el gobierno se deben a los electores y en general a todos los ciudadanos. ¿Cuándo será que el Estado sea un Estado de bienestar para todos? Ahora con la sistematización de todos los servicios, no se pueden presentar reclamos en forma escrita, todo es “on line”. ¿Dónde quedan los soportes de la reclamación? Se acabó la atención personalizada, ésta solo existe cuando se atrae al cliente, cuando es “nuestro” ya no cuenta la persona, cuenta un código de barras. ¿Por qué no obligar a las empresas a tener, como antes, una oficina de quejas y reclamos en donde usted pueda presentar por escrito el reclamo y le quede soporte del recibido para acudir a los entes judiciales que le defienda sus derechos? Necesitamos atención personalizada en las reclamaciones. Usted espera ser conocido y valorado. Es lo normal. Esa violencia “institucionalizada” es, en la práctica, más cruel y lesiva que los mismos atracos callejeros. Un Estado que no busque el Bien Común, es un Estado propiciador de la violencia. No es una limosna que se pide, es un derecho que se exige.
+ Froilán, obispo de Neiva
