Los agentes del temor
Por José Eliseo Baicué Peña
Hace unas pocas semanas aparecieron en Neiva varios grupos de agentes de tránsito y policías dedicados a realizar, en plenas calles y avenidas, la revisión de documentos y vehículos.
Esto, de entrada me pareció bueno, y recordé que cuando se aproximan las temporadas sempedrinas y decembrinas suele suceder. De cierta manera, uno celebra este tipo de medidas porque entiende que están encaminadas a desarrollar acciones de control, prevención e información, y en favor del bienestar de la comunidad.
Sin embargo, he observado, con sorpresa, que estos uniformados, se ubican casi taponando la mitad, o más de la vía. No colocan los conos y señalizaciones respectivas, obstruyen las calles como en forma de barreras o cercas humanas, como si se tratara de atajar, tal como hacen en el campo los ganaderos con sus animales. En estos días observé cómo uno de los guardas de tránsito se paró en el centro de la vía, abrió los brazos en cruz, y comenzó a moverlos en señal de que nadie pasara. Tengo conocimiento de que la semana pasada persiguieron a un motociclista hasta su casa, parece ser que ingresaron al inmueble.
¿Qué está pasando? Pues me han informado que el secretario de movilidad autorizó el desarrollo de estas medidas. Me refiero a las medidas de control vehicular y demás. Pero estoy seguro que no autorizó el método como lo están haciendo. Están atemorizando a la comunidad. Debo entender que existen unos protocolos para estas actividades. Debo entender que se deben seguir unas directrices. Y debo entender que estas actividades deben ser supervisadas.
No sé cuáles son los requisitos para ser un agente de tránsito o guarda de tránsito. Pero lo mínimo que deberían tener es unas buenas relaciones humanas. Saludar, respetar, dirigirse a los ciudadanos con cortesía y urbanidad. Pero no es así. Se han empoderado. Se les subió la autoridad. Pareciera que les fascinara obstaculizar los procesos. Han llegado hasta gritar a las personas.
Se observa también un abuso de poder. Imponen unas maneras extrañas mientras cumplen su labor. Por ejemplo, circulan en contravía, se suben a los andenes, se parquean mal, no usan chalecos ni cascos, les dan maltrato a las motocicletas.
Es cierto que en Neiva se cometen muchas infracciones de tránsito. Es cierto, también, que la intolerancia está a flor de piel. Pero estas no son las maneras de corregirlas señor Alcalde Lara, señor Secretario de Movilidad, señor Personero de Neiva, señores Concejales y Diputados. Repito, está bien que se lleven a cabo estas faenas en la ciudad. Pero que sean planeadas, controladas y ejecutadas por funcionarios idóneos.
Claro que también, deberían preocuparse por el estado de las vías. Los huecos siguen creciendo a medida que la lluvia se hace más continua y duradera. Acaso se esperó todo el año para que el estado de las calles empeorara? Qué políticas se siguen para ello?
Señores guardas y policías, den ejemplo y cumplan con su deber. Ustedes son parte de esta ciudad, y su imagen (la de la ciudad) también depende de su labor. Pues parece que en Neiva estamos rodeados de agentes del temor.
