Los “gases malolientes” de Charry
El desarrollo y crecimiento de Neiva está en manos –por compromiso, dejadez y flojera del alcalde Pedro Hernán Suárez- de un inexperto administrador de empresas, con sucesivos fracasos en las compañías de su familia, dedicada por décadas a la brujería, los productos naturales y uno de sus miembros a otro asunto que permite sacarle la plata del bolsillo a los incautos: es pastor cristiano.
Me había referido al flamante funcionario, Wilmar Charry, sin mencionar más que en el hecho insólito de que salió del grupo INRAI por cuestionamientos económicos en el manejo del fondo de empleados. También mencioné su “mirada asesina”, que le conocen en el departamento, no porque mire con odio sino por un ojo apagado y juguetón que actúa con independencia.
En defensa de los intereses de la ciudad, he resuelto ahondar en este y otros nombramientos ligeros. Es inadmisible que tengamos que pagar –a través de los impuestos- las cuñas o el respaldo que le ofrecieron a Suárez en su campaña, en la emisora HJDOBLEK. Absurdo que ocupe tan alto cargo la oveja negra, el atomatao de la familia Charry, asunto que no habría de importar si no se tratara de los destinos de nuestra capital.
Lo probaron como jefe de ventas y fue un fracaso. Lo metieron al fondo de empleados y resultó despedido. Se inventó una constructora y debió traspasarla a su familia. Pero encontró puesto como “asesor” de Cielo González Villa, que requería otra clase de “inteligencias”. De manera inexplicable, también lo adoptó el gobernador Iriarte (para que terminara el contrato) y ahora lo nombró en su gabinete el alcalde Suárez.
Todos entienden que es una forma de silenciar a HJDOBLEK, que no hace periodismo sino negocios. Jorge Elí Charry, “el profesor Léster”, su fundador, empezó comprando espacios en la radio y luego comprando funcionarios corruptos que le permitieron hacerse a una cadena de emisoras.
Léster –como todos los brujos de la radio- transformó su negocio en centro médico naturista (en este caso es “La Esperanza”) y Charry anuncia y vende en medio país productos para solucionar todos los males, incluyendo “gases malolientes” y “sudores de ano”.
Otro de los hijos de Charry (Heigel Armando) entendió que la religión es buena manera de estafar a los más crédulos y pobres y hoy es pastor evangélico. Las emisoras de la familia son el vehículo apropiado para crecer “la iglesia” y el bolsillo.
Entre tanto, Wilmar Elí encontró que en la política y con funcionarios grises como Suárez podía lograr la figuración, el futuro y seguramente otras cosas.
Y ahí va, sin importar lo que haga o deje de hacer por Neiva. A Suárez no le importa, la alcaldía paga cuñas y espacios en HJDOBLEK, la crítica es parca, porque así somos. La ciudad, que paga impuestos, está enfrascada en las fiestas.
