Lo que todos sabían
Marco Fidel Yukumá
En esta esquina
Todo el mundo en Neiva sabía sobre los malos pasos en que andaba David Cangrejo en la ESE Carmen Emilia Ospina, desde antes de las elecciones de octubre del año pasado. Un concejal, funcionarios de la Administración Municipal, periodistas, líderes comunales, usuarios de la entidad, veedores de salud que denunciaban a diario irregularidades y muchos otros pusieron en evidencia la situación. Los únicos que no se percataron, o no quisieron pararle bolas a las denuncias tan graves fueron 18 de los 19 concejales de Neiva y los integrantes de la junta directiva de la institución que lo reeligieron a pesar de todo lo que se decía a gritos.
Los concejales para defender los intereses que tenían en que Cangrejo fuera reelegido a cualquier precio, y para congraciarse con él, declararon a su propio colega Mateo Trujillo, como payaso, se burlaron en su cara, lo insultaron y en más de una ocasión lo pusieron en ridículo, es decir, montaron una perversa mayoría para apoyar la reelección, y en los debates mostrarlo como el funcionario estrella y hasta mártir, víctima de un solitario integrante de la corporación a quien en repetidas ocasiones no dudaron en catalogarlo como el payaso loco, resentido e incoherente.
En esta columna presenté en tres ocasiones muchas de las pruebas que hoy tiene la Fiscalía en su poder contra Cangrejo, con respeto se le sugirió a los integrantes de la Junta directiva de la Carmen Emilia, que reflexionarán, que no se embarcaran en esa aventura de corrupción y que pensaran en la entidad que tiene el deber de responder por la salud de los más humildes de la ciudad, pero ciegos y conmovidos por los quilates morales del doctor Cangrejo, desafiaron sin la mínima vergüenza los principios que deben rodear la reelección del gerente de una institución que para que funcione debe ostentar las mínimas normas de respeto y honestidad.
Qué le tienen que decir ahora los concejales de la ciudad a los neivanos, incluidos los de la Alianza Verde, que llegaron allí después de una campaña moralizadora y hasta zalamera, cuando también aplaudieron y abogaron para la nefasta ratificación, dejando solo a su compañero de bancada, en una actitud evidente de complicidad, sin que les importara para nada el irrefutable acontecimiento de corrupción que aplaudieron como lo han hecho siempre la mayoría que llevan allí años haciendo lo mismo.
Es bueno que esta misma semana los integrantes de la Junta directiva de la Carmen Emilia Ospina se pronuncien, o que por lo menos tengan la gallardía de ofrecerle excusas a los neivanos, porque metieron a la entidad en semejante despropósito, sobre todo, cuando se les había advertido hasta la saciedad sobre la gravísima iniquidad que cometerían al darle vía libre a esta reelección. Lo sabían, lo tenían muy claro, conocían muchas de las pruebas que algunos periodistas presentamos y comentamos, advirtiendo los riesgos, sin embargo, se dejaron llevar, no se sabe por qué intereses hasta el abismo del clientelismo y la corrupción.
Todos los concejales a excepción de Mateo Trujillo, se la jugaron entera por la ratificación de Cangrejo, incluso, lo recomendaron como un hombre probo, digno de cualquier cargo, y se rasgaron las vestiduras defendiendo su pulcra labor e insistiendo con vehemencia en su revalidación. Hoy está claro que muchos de ellos no buscaban más que canonjías a cambio.
