Lo que no saben los jóvenes.
Julio Bahamón
Cuando se celebró la primera conferencia de las guerrillas de las Farc en el año de 1.964, según lo manifestado en el libro, “Trochas y Fusiles”, escrito por Arturo Alape, yo tenía 27 años de edad y a partir de entonces se recrudeció la lucha armada en nuestro país. La mayoría de los jóvenes de hoy en día son menores de 30 años y para el año 64 no habían nacido, y por consiguiente no conocieron de los terribles sucesos que provocó la insurgencia a lo largo y ancho en Colombia. No es la lucha inicial de “Tiro Fijo” ni la de Jacobo Arenas la que finaliza según lo pactado en la Habana. No, lo que está acordando e implementando el ejecutivo, sobre el malogrado acuerdo, son unas prebendas y gabelas que caprichosamente quiere otorgarles, gratuitamente, sin que exista la más mínima exigencia a los alzados en armas para que le brinden seguridad social al país, ni hay un solo gesto de aquellos dispuesto a darle a Colombia resguardo de Paz. Mediante sofismas oficiales le dicen a la juventud que con lo que se está desarrollando, disque se acabará la guerra en todo el territorio nacional. Pero los problemas de fondo, el combustible de la inconformidad social no se han tocado en los acuerdos, como por ejemplo, la increíble ola de corrupción que azota y ha puesto en peligro el futuro de Colombia como Estado Social de Derecho. Son más de 10 billones de pesos anuales los que se roban los corruptos. Apenas ayer se conocía por información de prensa, específicamente del periódico oficial, El Tiempo, que la minería ilegal (Frac, Bacrim y ELN) se roban la increíble suma de US$ 5 millones de dólares diarios. Tampoco conocen los jóvenes que el gobierno manifestó desde su inicio, que no iría a cobrar más impuestos al pueblo colombiano y todas esas promesas se incumplieron. A la fecha se han contabilizado cuatro reformas tributarias que afectan directamente a la clase obrera y clase media. De otro lado, no sé si la juventud se haya ocupado de hacer cuentas que, con el alza del salario mínimo aprobado a finales del año pasado y que regirá en este año de apenas el 7%, que equivale a la suma de $48.117 pesos mensuales, o a un aumento diario de $1.270 pesos, suma ridícula, no le permitirá a más de 2.000.000 de ciudadanos siquiera cubrir el costo de un pasaje en bus para ir a su trabajo. Los productos de primera necesidad serán gravados con un IVA del 19%. La salud será cada día más un servicio exótico en Colombia. Aparte de que se la roban, la gravan con impuestos. Solamente la podrán tener los ricos que pueden pagar un servicio pre pagado. Todo esto lo sabe el gobierno pero no le interesa corregirlo. Vean lo que ocurre en Venezuela. Los pobres en ese país son hoy los indigentes, y la clase media, hoy empobrecida, clama por comida y salud y no se la brindan, porque los señorones del gobierno se han empeñado en pauperizarlos para someterlos a un régimen humillante y cruel. Pero ojo muchachos, preocupémonos al máximo, pues ya viene el que estaba ausente, y ese si lo daña todo. Samper y sus adláteres, Serpa y Cristo, debutarán apoyando a De La Calle, quien sin pudor ni vergüenza los recibirá alborozado. La lucha apenas empieza, y lucharemos!.
