viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2014-07-07 08:04

Lo que necesita la democracia son partidos fuertes

Y no movimientos de salvación personal o empresas políticas familiares.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 07 de 2014

Una de las bases para una democracia fuerte son los partidos políticos, que son instituciones que les proponen a los ciudadanos su ideario y que canalizan el sentir de la gente y lo presenta en forma de proyectos.

Cuando los ciudadanos sienten que un mandatario no cumplió con sus expectativas, le cobra al partido castigándolo en las votaciones, caso España con el PSOE y muy seguramente en las próximas elecciones en Francia cuando castigarán al Partido Socialista.

Pero en nuestro país, como creemos que lo importante son las personas que dirigen y no las instituciones políticas, las “cuentas de cobro” nunca tienen el efecto transformador que se quiere en una democracia.

Hoy Colombia necesita acabar esos feudos políticos que tanto daño le han hecho al país y a las regiones, es desconcertante leer que para las próximas elecciones ya se “cocinan” acuerdos entre estos feudos, por un lado Villalba (liberal) y José Antonio Gómez (conservador) y por el otro Géchem y los González Villa (liberales) y Andrade (conservador).

Cuando lo que se debería ver en el debate son las propuestas de los partidos para el departamento, no es una unidad de ideas o proyectos sino de intereses, de maquinarias electorales. Cada partido debería elaborar un proyecto político para el Huila y mostrarlo a la gente para que puedan disputar su apoyo y hacer una sumatoria de cuántos votos pone cada feudo para garantizar el triunfo.

Hoy cuando el Presidente Santos piensa presentar una reforma política, se deberían proponer las listas cerradas, el financiamiento total de las campañas electorales, restringir el uso de la publicidad (también por cuestiones ambientales) y fortalecer los partidos políticos; definir el papel conductor y transformador que pueden jugar en un periodo de transición como vive nuestro país y blindarlos a los nepotismos y a las ambiciones personales.

La política y los partidos son los instrumentos que los ciudadanos tenemos para hacernos oír, pero hoy no cumplen esa función de catalizadores de las inquietudes populares.

Si queremos una democracia fuerte, debemos fortalecer los partidos, debemos acabar los movimientos de salvación personal y devolverle a la política el encanto del servicio no de la pureza.

 

   Dilberto Trujillo Dussán