Lo que esperamos del nuevo congreso
El pasado 20 de Julio como es costumbre, histórico y reglamentario se posesiono e instaló el nuevo congreso colombiano, bajo la composición de senado y cámara. Sin querer interpretar lo que piensan o expresan todas aquellas personas que jamás le ha importado, ni les importara, no les interesa cuales son las funciones de un congresista, pero dado el caso si llegáramos a preguntarle, no darían la mejor de las opiniones;
pero en nuestro caso y desde la posición demócrata, participe de las actividades públicas, políticas, económicas y académicas, bajo la concepción de poder expresar la esperanza de millones de colombianos, de poder encontrar el camino a la paz y la reconciliación como paso obligado en la búsqueda del desarrollo responsable sostenible y ecuánime que esperamos los que aún no hemos conocido a este país en paz, pero que si queremos que ella llegue, para que los que vengan puedan encontrarla y disfrutarla como tanto lo hemos anhelado nosotros. Es por ello que la tarea es ardua, que por eso esperamos de este congreso, la mayor responsabilidad, la más alta entrega de cada uno de sus miembros; para que lo que allí se debate, se discuta y se apruebe tenga la más alta calidad legislativa de la historia. Pues deberá ser prioridad la reforma a la Justicia, a la salud y a la educación de calidad con mayor cobertura que permita la inclusión, atención y oportunidad a los que aún no la tienen; cobraran importancia el fortalecimiento presupuestal en los temas de investigación, ciencia y tecnología, una legislación que se ajuste a la necesidad de implementar apoyo al deporte, al arte y la cultura, una reglamentación que ponga en cintura la pésima prestación de los servicios públicos, a los temas seguridad alimentaria, como consecuencias de los tratados de libre comercio, de cambio climático, la falta de planificación y apoyo estatal en temas agropecuarios; como no esperar de este congreso que en los próximos presupuestos se determinen las partidas necesarias para el apoyo al campo, llameasen vías, tecnología, apoyo económico y financiero a esos sectores del presupuesto que permiten al ejecutivo poder pensar en programas de vivienda rural, acueductos, distritos de riego, implementación de tecnologías, adecuación de escuelas, formación tecnológica, profesional y especializada a esa nueva generación de campesinos que han sufrido los rigores del conflicto y que aún no han perdido la esperanza de encontrar la paz. Tan bien se espera que esa una reforma tributaria tan anunciada permita que el tema arancelario sea discutido en búsqueda de la competitividad del país y no de unos pocos, para que la maquinaria e insumos que se encuentran a bajos precios en las fronteras, que se incrementan con la complicidad de restarle importancia e ignorar el tema y que hacen fortalecer cada día más el contrabando flagelo de la corrupción y la violencia interna.
Pues hay tanto por hacer, que el país lo que menos quiere es que este nuevo congreso que se acaba de posesionar se enrede en temas de realiting de telenovelas, con cueros al sol, putrefactos y cargados de odios que en nada ayudan a la consecución de la paz que tanto anhelamos los colombianos.
