Lo eligieron en Neiva y compra en Bogotá
Alfonso Vélez Jaramillo
Del debate a las Empresas Publicas de Neiva llevado a cabo ante la plenaria de Concejo municipal, quedaron más dudas que verdades que el mismo alcalde Rodrigo Lara y la gerente Cielo Ortiz, tienen el deber de clarificar.
El mandatario aseguró que en los primeros tres meses de su Gobierno se ha logrado un ahorro del 51 por ciento en los costos de los insumos y la operación de la empresa que, según expertos equivaldría a una cifra superior a los dos mil millones de pesos. Si esto es verdad es una positiva noticia que vale ser resaltada.
Afirmó durante su encendida intervención que adelanta una guerra sin cuartel contra la corrupción y reconoció el trabajo de la gerente Cielo Ortiz, al tiempo de afirmar que el concejal Matías Trujillo había traficado influencias solicitándole cargos para algunos de sus amigos y ahí fue Troya.
Esta es una conducta reprochable a la luz del derecho penal, ya que el servidor público que haga uso indebido de su investidura o de la influencia derivada de su cargo ante otro, en este caso el alcalde, ambos podían quedar inmersos en una posible pérdida de investidura y un potencial cohecho, delito que involucraría a ambos, al concejal y al alcalde por dar o recibir.
Sin embargo ayer cuando esta acusación era el centro de las conversaciones en todos los mentideros públicos, y seguramente los organismos de control se aprestaban a iniciar de oficio las investigaciones correspondientes, el alcalde se retractó públicamente al afirmar a periodistas que esta denuncia era el producto del “acaloramiento del debate” y allí terminó todo.
Lo que fue noticia en los medios y las redes sociales, quedó en nada en menos de 24 horas, por lo que inclusive creo que la credibilidad de todo lo afirmado por el alcalde, por esta circunstancia se cae de su propio peso.
Lo del ahorro en las Empresas Publicas tiene que gustarnos a todos los neivanos, sin embargo, hay ciertas dudas acerca de la idoneidad del nuevo contratista que suministrará el material químico para el tratamiento del agua en el acueducto municipal.
Se le adjudicó el contrato a una empresa que no tiene sede en el Huila y aunque ha sido de manera esporadica proveedora de EPN, en calidad de comercializadora porque no produce, según el concejal Mateo Trujillo, no tiene capacidad económica ni financiera, para el millonario contrato por valor de 1.700 millones de pesos, que se le adjudicó.
Es la empresa Avia S.A.S. y según la denuncia tampoco reúne los requisitos para esta clase de negociaciones, porque solo declara un capital certificado de 70 millones y el año pasado solo obtuvo ganancias por 360 mil pesos, la mitad de un salario mínimo, no obstante logró el millonario contrato, que tal.
Esta mal visto que no se haya convocado a la industria de consumibles para tratamiento de agua potable, que en Colombia solo hay cuatro, sinónimo de garantía de la calidad del producto, en su orden son: Quinsa del Huila; Productos Químicos, Proquímicos; Quimpac, de Cali y, la empresa Sulfaquímicos de Medellín, los industriales que suministran a todos los acueductos del país.
Quinsa es una empresa de economía mixta, con sede en el Huila que genera unos 60 empleos y de la cual es socia y tiene asiento en su junta directiva las Empresas Publicas Neiva, por cuya razón causa desconcierto que su misma socia prefiera negociar con una particular.
El alcalde tiene derecho y la obligación de defender la administración, pero no está bien visto que lo haga sin convocar a los empresarios huilenses que son los que hacen el desarrollo económico en la región y generan empleo, en donde el alcalde Rodrigo Lara Sánchez, también vive y en donde obtuvo su abultada votación.
Insistentemente el alcalde asegura que la administración municipal compra en Bogotá porque es más económico y es un buen principio, pero no está bien visto que lo haga, sin antes reunir al empresariado huilense y mostrar las ofertas que tiene. Una cosa es decirlo y otra exhibir la documentación.
