Listo el plebiscito
La Corte Constitucional tiene la última palabra en torno a la autorización que se le da al presidente por parte del Congreso de la República para que convoque el plebiscito, en el que se le preguntará por el ‘Sí’ o el ‘No’ en torno a las negociaciones de paz.
Desde ayer se comenzaron a escuchar las voces en contra a esta propuesta de participación ciudadana. Sin embargo, en sus intervenciones los opositores de este plebiscito terminaron reconociendo que la gran mayoría se inclinaría por el sí, por lo que no había igualdad en la propuesta con los que estaban en desacuerdo con esta consulta.
De modo que tan pronto la Corte dé una respuesta, si llega a ser de exequibilidad de lo aprobado en el Congreso, pues se convocará a este plebiscito para que sea el pueblo el que apruebe lo acordado en La Habana. ¿Qué es lo acordado en La Habana?
Para muchos no hay claridad en este asunto, de qué es lo que se ha logrado conciliar entre el Gobierno y las FARC, pese a que en el portal oficial (http://equipopazgobierno.presidencia.gov.co) todos los ciudadanos pueden conocer en detalle de lo que se traten las negociaciones. De modo que esta no puede ser una razón válida para decir no.
Pero en aras de aclarar esta situación, es menester aclarar que han sido cinco los puntos acordados: Desarrollo Agrario Integral, participación política, fin del conflicto, drogas ilícitas y víctimas. Falta el sexto punto que tiene que ver con la ‘implementación, verificación y refrendación’.
De modo que estando clara esta situación, ahora es necesario reconocer que si bien es cierto este plebiscito asegura jurídicamente estos acuerdos en La Habana. No habría que polemizar tanto sobre si es o no el mecanismo apropiado, pues ya bastante se han burlado no del mecanismo sino de la forma en que los colombianos concebimos la democracia.
Hace unos días un destacado director de cine afirmó, tal vez con razón, que en Colombia era el único país del mundo que les preguntaría a sus ciudadanos si quieren la paz. Esta lógica crítica, para el común denominador no es válida pues el deseo del pueblo y de la misma legislación nacional, es que se les pregunte por su decisión en torno a estos acuerdos… tal vez para que después no haya malentendidos.
Sin embargo, en otro sentido algunas personas consideran que tanto el Presidente como el Congreso son la representación del pueblo porque fueron elegidos popularmente. Lo que indicaría que lo que ellos aprueben sería la representación de la mayoría. Sólo esperamos que muy pronto se logre un definitivo acuerdo y que se apruebe de la manera más expedita posible.
