miércoles, 15 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-06-30 07:15

Ligereza o Responsabilidad

Por Carlos Alberto Baena


Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 30 de 2015

Hablar por hablar siempre trae sus repercusiones negativas, mucho más cuando se hace de manera anticipada, ligera y sin pensar en las consecuencias. En este sentido, es lamentablemente usual, encontrara a quienes que, de manera irresponsable, emiten un juicio o una aseveración en contra de otra persona, o en contra de organizaciones, sin fundamento ni base alguna. Recientemente, algunas situaciones llaman la atención del país y del mundo entero.

Casos como el del precandidato a la presidencia de los Estados Unidos y uno de los hombres más ricos de ese país, Donald Trump, que días atrás cuando se refirió a la comunidad latina, específicamente a los mexicanos, como “violadores y traficantes de drogas”, prenden las alarmas de la manera como las personas, en este caso tan influyentes, están hablando y refiriéndose a los demás.

Cada quien en su plena libertad de expresión, es libre de opinar y defender con argumentos, sus puntos de vista, sin embargo cuando esas afirmaciones traspasan el límite del respeto y la prudencia, se convierten fácilmente en insultos y agresiones, o en delitos como la injuria, la calumnia o el hostigamiento. Por ejemplo, la abogada y presentadora de televisión Ana María Polo, en su programa “Caso Cerrado”, traspasó esos límites y vulneró muchos derechos cuando, sin más fuentes que internet y de manera descalificadora, atacó a la más alta jerarquía de una Institución Religiosa debidamente reconocida por el Estado Colombiano, y por muchos otros países: a la Doctora María Luisa Piraquive, líder de la Iglesia de Dios Ministerial de Jesucristo Internacional.

En temas de ligereza e imprudencia tampoco el deporte es ajeno. En la actual Copa América, el periodista argentino Elio Rossi, en medio de un show televisivo, utilizó palabras insultantes y descalificadores en contra de los jugadores de la Selección Colombia. Palabras que nada tendrían que ver con un profesional del periodismo.

Estos tres ejemplos recientes despiertan, por decir lo menos, una preocupación profunda sobre la manera como algunos medios de comunicación, periodistas, líderes de opinión y personas influyentes del continente, están transmitiendo sus puntos de vista. Sus palabras han lesionado la integridad y el buen nombre, de personas, instituciones y conglomerados respetables.

La libertad de expresión no debe transfigurarse en una carta abierta para calumniar, injuriar e irrespetar. Es un llamado al respeto, a la responsabilidad, en contra de la ligereza.