Libertad para padres y educadores
Alvaro Hernan Prada
El Gobierno nos quiere imponer una política pública para educar a nuestros hijos, violando la libertad y el derecho que tenemos como padres, de impartir conocimientos y valores esenciales en el hogar. Así lo evidenció la creación de una cartilla del Ministerio de Educación, en compañía de la ONU, fundaciones, activistas LGTBI y Colombia Diversa.
Si como padre de familia escojo la educación de mis hijos, sobre creencias religiosas diferentes o porque sencillamente tengo un conjunto de valores que han influido en mí para determinar cuál es la mejor formación para mis hijos, el Estado no tiene porque restringirla. Para dar un ejemplo si una familia escoge un colegio por tener una formación en principios cristianos o musulmanes, el Estado puede afectar la libertad que como padres de familia tenemos. La sexualidad es algo tan íntimo, que es en casa donde se debe aprender lo fundamental, complementado con una educación responsable en el colegio. El gobierno quiere quitarnos los derechos familiares, como si no fuera suficiente con todo el daño que le ha hecho a la niñez. El responsable de tratar de imponer a la fuerza la ideología de género es el presidente de la República, quien aprovechó la audiencia en la Corte Constitucional con relación al fallo sobre la muerte del estudiante Sergio Urrego, para invitar a la corte a construir una política pública sobre equidad de genero y ahora utiliza el pretexto del cumplimiento de una sentencia y una ley, para influir y diseñar políticas públicas donde se adoctrina a nuestra juventud y a nuestra niñez en la ideología de género”. Esta vez el gobierno, diciendo que educar a los niños según su sexo, es violar el libre desarrollo de la personalidad porque, según ellos, no se nace con un género ni un sexo definido, sino que la sociedad que para ellos es represora, somete a los niños a actuar como niños y a las niñas, como niñas.
Santos, que ha demostrado ser fiel seguidor a los regímenes totalitarios, está convencido que la soberanía reposa en él y no en el pueblo, practica lo que en materia de educación han impuesto diferentes dictaduras en el mundo, como aquel manual que en la Alemania Nazi, obligaba a los padres a enseñar a sus hijos un amor satanizado por Hitler, a pesar de disentir y rechazar la doctrina xenófoba del Führer.
Frente a esta coacción y la necesidad que tiene el gobierno de imponer conceptos de una minoría a todos los niños de Colombia, a los padres nos queda la opción de educar a nuestros hijos en el hogar, donde el puño opresor del gobierno Santos no tiene entrada. Y a los docentes y rectores de planteles educativos, les queda el derecho a la objeción de conciencia, que ni el presidente, ni la ministra les pueden transgredir. Continuemos la resistencia a la violación de los derechos de nuestros niños. La marcha del pasado miércoles fue la notificación al gobierno y sus aliados que los padres defenderemos los derechos de nuestros hijos. Enseñemos valores, con respeto y tolerancia por la diferencia pero exigiendo el respeto a nuestra libertad de educar. Y estemos atentos porque pretenden vía acuerdos de la Habana introducir un punto de género, con quienes han sido los mayores violadores de niñas, para cumplir el sueño a Santos y su ministra.
