Libertad de prensa
Editorial
Ayer se celebró el día de la libertad de prensa, la cual se encuentra seriamente amenazada porque el ejercicio de la profesión del periodismo se ha vuelto un peligro en Colombia, por las permanentes amenazas a que se encuentran sometidos por algunos sectores sociales de presión, que han sido denunciados por algunos medios de comunicación hablados y escritos por sus actuaciones irregulares de corrupción administrativa en el desempeño de sus funciones o por sus abusos de autoridad que han puesto en entre dicho sus responsabilidades, como servidores públicos o que afectan sus intereses económicos y políticos y predomino ante a una sociedad que se encuentra vigilante y ejerciendo el control social en defensa del patrimonio público. Todos conocemos que esta profesión es considerada altruista, porque no genera riqueza a los que desempeñan su rol, pero que, si les brinda grandes satisfacciones personales, porque contribuyen a través de la libertad de expresión, a informar objetivamente los sucesos del acontecer ciudadano. Además, permite fortalecer los procesos de consolidación de las instituciones democráticas del país. Los escándalos por corrupción y de delitos que cometen los servidores públicos y las organizaciones empresariales, son conocidas por la sociedad en general, gracias a la información veraz y confiable que ofrecen estos insignes hombres de la comunicación. Aunque en Colombia se protege constitucionalmente la libertad de expresión, los diferentes actores sociales que interactúan a través de la comunicación, se convierten en el principal vehículo de comunicación de todos los acontecimientos, que ocurren diariamente en el devenir de la República con la sociedad colombiana.
De acuerdo al informe anual emanado de la Fundación para la Libertad de Prensa, durante la vigencia de 2016, se registraron 262 casos de periodistas que fueron víctimas de ataques, entre los que sobresalen censura, obstrucción al trabajo periodístico, detenciones ilegales, estigmatización, entre otros. El 46% de estos casos provienen de autores desconocidos, el 16% de la Fuerza Pública, funcionarios, políticos, delincuencia común y guerrilla. El 15% se originan de actores particulares. Inclusive el año anterior, se denunciaron de algunas presiones de la presidencia de la república de Colombia, sobre algunos medios de comunicación del país, para buscar cambiar la imagen negativa que tiene ante la opinión pública, que tiene el actual primer mandatario de los colombianos, que, en la última encuesta del viernes anterior, promulgada por la empresa encuestadora de Yanhaas, le daban un 16% de imagen positiva. Pero hay que seguir defendiendo la libertad de expresión, como el principal instrumento que contribuye a solidificar la democracia para bien de la patria. El rol de periodista exige disciplina, rigurosidad para obtener las distintas fuentes de información, veracidad, ética, responsabilidad, transparencia, independencia ideológica y política para ser objetivo en la difusión de la noticia, pero que está seriamente amenazada por los grupos violentos y por los conglomerados económicos que buscan subordinar la voluntad de los periodistas, para defender sus intereses políticos y económicos, pero que van en contravía de los intereses de la sociedad en general.
