sábado, 11 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-04-08 09:31

Leer para ser

José Eliseo Baicué Peña

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 08 de 2017

La lectura hace al hombre completo; la conversación lo hace ágil, el escribir lo hace preciso, dijo una vez Francis Bacon, a propósito de la importancia del acto de leer.

Igualmente, Ray Bradburya, escritor autor del libro Farenheit 451, en cierta ocasión conto que “tenía nueve años cuando me enteré de los tres incendios de la biblioteca de Alejandría y me eché a llorar".  Y es que, como se pregona abiertamente, después de leer un libro uno no vuelve a ser el mismo.

Cuando Raskólnikov mata a la vieja usurera en Crimen y Castigo, cuando Emma Bovary se traga el arsénico, Anna Karenina se arroja al tren y Julián Sorel sube al patíbulo, y cuando, en El Sur, el urbano doctor Juan Dahlmann sale de aquella pulpería de la pampa a enfrentarse al cuchillo de un matón, o advertimos que todos los pobladores de Comala, el pueblo de Pedro Páramo, están muertos, el estremecimiento es semejante en el lector que adora a Buda, Confucio, Cristo, Alá o es un agnóstico, luzca corbata, chilaba, kimono o bombachas. La literatura crea una fraternidad dentro de la diversidad humana y eclipsa las fronteras que erigen entre hombres y mujeres la ignorancia, las ideologías, las religiones, los idiomas y la estupidez, tal cual como lo relata el nobel peruano Mario Vargas Llosa.

No obstante, la importancia de la lectura, y de acuerdo con la UNESCO, de los más de 7 mil millones de personas que habitamos el planeta, aproximadamente 1.200 millones tienen acceso a una educación formal en sus diferentes grados, niveles y modalidades; mientras que en contraste, 870 millones de jóvenes y adultos son considerados analfabetos y 113 millones de niños en edad escolar se encuentran fuera de las aulas de las escuelas por diversas circunstancias.

Ante este panorama mundial, caracterizado por la pobreza extrema, la inequidad y la falta de oportunidades para acceder a una educación digna, para aspirar a una vida mejor, diversos organismos internacionales como la UNESCO, el BID, el Banco Mundial y la CEPAL han señalado que en los nuevos escenarios mundiales dominados por la globalización, la competitividad, la alta tecnología y la información, la educación y la lectura, se constituyen en los pilares estratégicos del desarrollo de las naciones y por consiguiente, en una mejor posibilidad de mejorar la calidad de vida.

Quizás por eso cuando hablamos de desarrollo de un país, asumimos inmediata y dócilmente que nos referimos al desarrollo económico, el cual es medido por factores como los niveles de industrialización, los ingresos per cápita y por el producto interno bruto de los países. Aunque sería buena idea medir el desarrollo, teniendo como factor el PII (Producto Interno Inteligente).  Un factor que podría incrementarse si se invierte más en lectura, educación, ciencia y tecnología.  Pues no es un secreto que a mayor lectura se generarán más oportunidades para la gente y, por supuesto, el PIB aumentaría considerablemente desde otras aristas.

Y es que en este sentido, estoy convencido de que una formación con una fuerte dosis de lectura trae consigo el verdadero desarrollo social, cultural y económico. Pues no debemos concebir el desarrollo sin libertad. No es libre quien no tiene información, ni la capacidad de trasformar la información en conocimiento y el conocimiento en sabiduría, que como escuché alguna vez, la sabiduría no es otra cosa que la capacidad de aplicar el conocimiento en la vida diaria.

 

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