Lecciones
Luis Miguel Flórez Saab
De tiempo en tiempo, las sociedades adquieren conciencia de su propia importancia y de la necesidad de buscar y lograr los cambios políticos necesarios para mejorar las condiciones de vida, de justicia, de progreso y de democracia, dejando atrás las actitudes conformistas relacionadas con la espera de que algo providencial suceda que pueda cambiar su destino.
Y lo que se vivió en la jornada electoral de este domingo en Colombia, dejó en claro en algunas regiones y ciudades, que tarde o temprano los ciudadanos asumen su responsabilidad participativa y deciden dar un golpe de timón a la forma en que venían siendo administrados por gobernantes, partidos o movimientos, que resultaron inferiores a la confianza encomendada a ellos.
Ciudades como Bogotá, Medellín, Cali y Neiva, votaron masivamente por aquellos candidatos que no sólo ofrecieron un cambio real mediante sus propuestas, sino que en si mismos, representaron una visión renovadora, y un ejercicio de la política diametralmente opuesto a las prácticas clientelistas, a la improvisación, a la retórica populista, o peor aun, a la corrupción.
Entusiasma particularmente el caso de Neiva, en el que, frente a la amenaza de unos cuantos que parecían querer enquistarse en el poder local y seguir usurpando los recursos públicos en beneficio de sus turbios intereses, la ciudadanía reaccionó con un valeroso y decisivo compromiso de rechazo.
La histórica votación por Rodrigo Lara Sánchez, que lo lleva a la Alcaldía con un sólido respaldo, así como la obtenida por Germán Bahamón, reflejan sumadas, la esperanza que depositaron casi cien mil neivanos, en una transformación ética, profunda y sostenible, de la gestión pública.
Habrá que decantar los análisis de los expertos, para definir con precisión si en este 60% del total de votantes, el voto de opinión está cobrando un deseable peso en nuestra ciudad. Por lo pronto, todo parece indicar que puede ser en adelante una franja crítica para elegir por encima de las maquinarias y las transas electoreras.
Toda una lección para aquellos caciques huilenses que fueron derrotados estrepitosamente en esta prueba democrática. La gente ha ganado en valor civil, y los tiene identificados y denuncia sus viejas mañas, su oportunismo rapaz, su pragmatismo venal, y por ello vienen perdiendo su menguada credibilidad e influencia.
De otro lado, el proceso favoreció el surgimiento de nuevos y refrescantes liderazgos con identidad propia, inspiradores, y con la capacidad de construir consensos, que nos permiten recuperar la fe en la forma más noble de hacer política. Esperamos que sigan trabajando con perseverancia, y que motiven la conciencia ciudadana sobre las ventajas de participar y elegir en forma racional e independiente.
Neiva dio un paso adelante, y estas elecciones nos dejan varios significados trascendentes. Pero sin duda, el más impactante, cuando una mayoría de ciudadanos, dignos y de pie, les envió un poderoso mensaje a los corruptos: ustedes no llegarán!
