lunes, 13 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2016-02-20 09:46

Las preguntas de hoy

José Eliseo Baicué Peña

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 20 de 2016

Como ciudadano colombiano, y como residente en el país, hoy me hago una serie de preguntas que me aterran, me sorprenden y me desilusionan.  Preguntas que deberían tener respuestas rápidas, o más bien, que no deberían formularse nunca en una tierra habitada por gente buena, noble y trabajadora.

Y estos interrogantes, me surgen no de ahora, sino de la suma de una cantidad de hechos y acciones que se han desatado a lo largo del tiempo, pero que en lo que va corrido del año rebosaron la copa de la confianza, la tolerancia, y hasta la ingenuidad … quizás, de los colombianos.

Mi primera pregunta: ¿Por qué mueren niños de hambre en un país que produce alimentos y que es, básicamente, agroindustrial?  Un país que cultiva a gran escala arroz, café, cacao, maíz, banano, mojarra, papaya, y produce carnes, y otros alimentos.  Ayer, mientras escribía este artículo escuchaba en las noticias que acababa de morir otro niño por desnutrición.  Tengo conocimiento de que la directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar se encuentra en la Guajira recorriendo cada una de las barricadas del departamento, pero acaso con ello se solucionan los problemas?  Tuvo que esperar a que murieran 20 niños  y se volviera noticia nacional para tomar medidas (bueno, si visitarlos puede considerarse una medida de solución)?

Bueno, aunque también creo que este problema no debería ser exclusivamente del ICBF, sino de otras entidades del gobierno, y hasta de la empresa privada.  Por ejemplo, los grandes inversionistas del país, las multinacionales que tienen sus negocios en Colombia deberían aportar en dinero o en programas sociales en convenio que busquen impulsar el desarrollo integral de estos niños y encausarlos hacia la construcción de su proyecto de vida.  O desarrollar alianzas con la Unicef y otros organismos.  Pero no es justo que se gasten en el Palacio de Nariño 600 millones de pesos en cortinas mientras que los niños se mueren de hambre en pleno siglo XXI.

¿Otro interrogante es por qué la institucionalidad de la policía se resquebraja cada vez más?.  ¿Acaso existe abuso de poder?, ¿o en una entidad donde las ordenes se cumplen, se hace caso omiso de las mismas?  Yo estoy convencido de que la policía, a través de la historia, ha sido el ente que conserva el vínculo más cercano con la comunidad, si hablamos de las fuerzas armadas.  Es la que está más cercana a la gente, uno de sus miembros se encuentra en las esquinas de los barrios, de los edificios, de los conjuntos, en los pueblos y hasta en los campos.

Es posible que sumado a los niveles de corrupción, se le indilguen a la policía otros males como tráfico de influencias, negligencia y maltrato ciudadano en sus acciones.  La llamada “comunidad del anillo”, que esta semana fue noticia nacional, coloca de oscuro a gris la deteriorada imagen de la policía.  ¿Será que la institución necesita una reforma, una reestructuración o un cambio total que incluya ubicarla en otro ministerio?

Una tercera pregunta es: ¿Si en los acuerdos de paz se ha dado por entendido que las Farc no harán más incursiones o presentaciones ante la comunidad con identidad miliciana, por qué el jueves de esta semana que acaba, cuatro miembros de la cúpula de ese movimiento acompañados de 500 miembros armados del grupo guerrillero desarrollaron una reunión durante todo el día en Conejo, corregimiento de Fonseca (Guajira), con el ánimo de socializar los puntos de los diálogos que se desarrollan en La Habana?

¿Se hizo esta actividad con conocimiento del gobierno?, ¿está dentro de alguno de los puntos acordados?, ¿por qué el alcalde del municipio no sabía?, ¿por qué la Cruz Roja desconocía también el curso de los hechos?, ¿qué pasa con el pánico que se generó en un comienzo por la presencia de los guerrilleros?, ¿lo seguirán haciendo en otros lugares del país?   Preguntas para la discusión.