Las poesías de “Mao” Carrera
Orlando Mosquera Botello
Álvaro Carrera Carrera es un buen amigo a quien distingo y trato con respeto y admiración desde hace más de medio siglo. Hombre humilde dentro de la propia acepción de la palabra, incomprendido por restar importancia a los propios logros y virtudes para no incomodar a nadie, que reconoce con tranquilidad y honradez sus defectos y errores, eso que llaman ahora, manejar las cosas con bajo perfil. Siempre desinteresado, lejos del egoísmo, la soberbia y desde luego la vanagloria.
Cuando mi abuelo se refería a temperamentos, añadía con cierta simpatía, que uno antes de los cuarenta años era pirómano y después bombero, aforismo que en mí y muchos amigos -entre ellos Álvaro Carrera-, se ha cumplido. Su apodo de “MAO” -mote que le pusiera su pariente Gonzalo “El Camarada” Carrera, se debe a que en su época universitaria simpatizó con la izquierda.
Por el año de 1969, cuando José Ignacio Vives Echeverría se había vuelto popular por los debates al Frente Nacional y en especial contra el INCORA gerenciado por Enrique Peñalosa Camargo, vi a “Mao” Carrera en su elegante camioneta Ford roja, perifonear por Neiva, invitando a una conferencia que “Nacho” Vives dictaría en el entonces “Teatro Tropical”, ubicado en el área que ocupa hoy el Banco “Caja Social de Ahorros”, en la calle octava entre carreras quinta y sexta. El popular “Nacho Vives” les quedó mal, pero Álvaro hizo un buen ejercicio porque no comulgaba con políticas del Frente Nacional.
Coincidimos en la campaña de Alfonso López Michelsen desde que era precandidato, asistimos a convenciones de Juventudes Liberales e hicimos parte de sus directivas, designados por sus delegados y organizadas por Jairo Morera Lizcano, Iván Rivera Rojas, Enrique Vargas, Henry Calderón Ramírez, Edolio Ávila Zambrano, Darío Valderrama Toledo, Álvaro Pérez Castro, Mario Vela, Luis Humberto Villarruel Losada, e Israel Charry Calderón, entre otros.
Cuando se presentó la división liberal entre Oficialismo y el Movimiento de la Dignidad Liberal -1974-la mayoría de los citados optaron por quedarse del lado de Rodrigo Lara Bonilla.
Cuatro años más tarde, Álvaro y Luis Humberto Villarruel armarían una disidencia que llamarían “Dignidad Liberal en Marcha”, junto con tres destacados líderes populares: Nicolás Vargas Uribe, Nelson Sánchez y Berselio Sánchez. Álvaro lograría curul para el Concejo de Neiva en dos oportunidades seguidas. Estuvo en la oposición con intervenciones sensatas e independencia admirable, época en la cual fueron alcaldes: Guillermo Liévano Rodríguez, Hernán Lara Perdomo, Rafael Zambrano Trujillo, y Germán Cuellar Silvestre.
Tras dichos períodos se dedicó a litigar, sin dejar de aparecer en ocasiones con comentarios políticos en periódicos y revistas regionales. Álvaro es un Abogado de la Universidad Externado de Colombia que habla poco pero que ha dedicado bastante tiempo a la lectura y a escribir con autonomía ejemplar. Primero nos sorprendió con dos obras bajo el título de “Derechos Polémicos”, “Filosofía del Derecho” y “Filosofía de la Materia”, libros ofrecidos en importantes tiendas para abogados. En el primero profundiza en el crucial encuentro de las corrientes del siglo XXI -Neurocientíficos-, y las del conocimiento a priori (Kant), y las escuelas del derecho especialmente en materia penal, las que forman un cruce de caminos interesantísimos para el conocimiento óntico del derecho como ciencia social.
Como él y varios críticos lo han expresado en varias formas, no es una obra exclusiva para abogados, sino para todo aquel que tenga inquietud social y un mínimo de interés por el ejercicio de la lógica.
El segundo toca temas del Derecho al Estado y la Nacionalidad; la Igualdad, el Orden y la Seguridad; La Finalidad de la Administración de los Intereses Colectivos y el Derecho a la Administración, a la Justicia, la Democracia y la Participación; el Derecho a la Vida, la Salud y la Seguridad Social; la Aspiración a la Riqueza y La Propiedad, a la Vivienda y al Trabajo, la Felicidad y la Libertad, desde luego a la Defensa. Cierra sus temas con los SUPERDERECHOS–el SUPERESTADO–ÉTICA Y MORAL y los Derechos Humanos.
Como nunca para en su tarea, en el 2007, ARFO EDITORES le imprimió “FILOSOFÍA DE LA MATERIA”, obra que se refiere a la “Búsqueda del Alma”, a “Lo que va más allá del Conocimiento”, a la “Superestructura y Sistema”, a la “Historia y el Enigma”, a la “Teosofía y Moral”.
En uno de sus apartes del preámbulo anota: “Después de Spinosa, Leibnitz, Loche, Hume, Descartes y Kant, parece que el pensamiento hubiera acampado en la tolda de la somnolencia epistemológica de los últimos sistemas de los pensadores europeos, especialmente los idealistas y de la fenomenología. Y en ese sombrío apacible, los científicos han llegado con la última palabra; fieles a Bacón, desde luego, porque ese es su trabajo: llegan con la explicación de la química de las neuronas, pero sin interés por el significado de vivir”.
“Un frío vacío se siente por la declinación del pensamiento europeo, como enmudecido por la tecnología globalizada y un modelo de hombre que ya no se preocupa por la verdad para descubrir y la última explicación del mundo”. “Los rezagos de la filosofía existencial, dan firmeza a la apatía por la razón de ser en el cosmos. Reina el Epicureísmo, lo útil, lo práctico y hasta las religiones se prodigan para responder a las necesidades personales, políticas y de una que otra aberración o brutalidad”.
Como novelista, Álvaro escribió “la Maldición de Quintín Lame”, en la que relata el regreso de un emigrante de la ciudad a la remotísima vereda al Occidente de Neiva -Huila-, donde se encuentra con un pasado de infancia que había perdido y de alguna manera se ve obligado a recuperarlo. Lo anterior, en el marco rústico y elemental, donde la dinámica de la ciudad es reemplazada por los misterios que hay en la profundidad del alma humana. El conflicto se desata en las creencias del pasado religioso y de las tribus que fueron hogar del dirigente indígena. También a través de la editorial “La Oveja Negra” publicó la novela “El Gamín de las Nieves”, obra con la que logró especiales comentarios.
También en momento oportuno, escribió un libro interesante sobre la vida y trato que tuviera con el doctor Rodrigo Lara Bonilla, persona que me consta, lo estimaba mucho y como buenos Abogados Externadistas, sostenían diálogos interesantes, coincidían en haber tenido los mismos maestros.
Esta semana me sorprendió con un poemario en 32 páginas que acoge 14 inspiraciones suyas bien interesantes, dedicadas entre otros temas, al “Lenguaje del Tiempo”, a Neiva, al Crecer de la vida, a la naturaleza, la vida, el Romance, etc. No le conocía esos alcances, salta al ruedo de los más sensibles, como maletilla espontáneo que desde un comienzo roba aplausos que exigen la alternativa pronta.
En “El Lenguaje del Tiempo” registra: “Los seres que mueren no saben que el espíritu/ es solo poesía sin la corrupción de la carne/ pero dependemos de esos obscenos mortales/ para la infinita gloria y eterno júbilo”.
Álvaro Carrera Carrera
En el centro: Manuel Quintín Lame.
Conversatorio con el Abogado, escritor y poeta, Álvaro Carrera Carrera
