Las manzanas podridas
Más que censurar la actitud, falta de compromiso y deslealtad de los policías corruptos que por estos días han caído en poder de las autoridades -en todos los casos por graves hechos de corrupción tipificados como delitos penales en nuestro ordenamiento jurídico- tenemos que aplaudir el trabajo de “limpieza” y depuración que se está adelantando al interior de nuestra Policía Nacional.
En Medellín fueron destituidos y apresados 19 uniformados al comprobarse su participación directa en actividades ilícitas, específicamente por estar al servicio del conocido Clan Úsuga que se dedica al narcotráfico y al crimen organizado. En Cali fueron capturados 14 más por pertenecer a las redes delincuenciales del ‘Seño’ y el ‘Patas’ que se había especializado en el hurto a establecimientos de comercio y apartamentos.
Pero tal vez el caso que más indignó fue el del uniformado identificado como Buenaventura Caicedo Orobio, a quien se le acusa de haber entregado a la guerrilla la información que permitió el ataque terrorista al puesto de policía de la isla Gorgona, un acto de máxima deslealtad con la institución, con Colombia, pero sobre todo con sus compañeros que como él juraron honradez y acatamiento a las leyes al momento de ingresar a la Policía Nacional.
Según información entregada por el propio general Rodolfo Palomino, comandante de la Policía, en lo que va corrido del 2014 han sido destituidos por hechos de corrupción 249 policías, una cifra considerable que demuestra el grado de descomposición que se registra en la institución, donde muy seguramente quedan muchos por salir.
Ser policía es una dignidad. Solo podrán ser buenos policías quienes amen el país y estén dispuestos a sacrificar su vida, quienes tengan verdadera vocación de servicio, quienes sean incorruptibles.
No es fácil encontrar este perfil, por lo que es necesario que la institución fortalezca los filtros al momento de definir las incorporaciones, como también la contrainteligencia para evitar que se registren casos como los que ahora nos duelen.
Felicitaciones al general Palomino y a quienes como él están comprometidos con la transparencia y la cero tolerancia a la corrupción. Recordemos que una manzana podrida puede dañar a muchas otras.
