martes, 14 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2015-10-28 08:34

Las explosivas tarifas de energía eléctrica

Carlos Tobar

Escrito por: Carlos Tobar
 | octubre 28 de 2015

En las últimas semanas se ha venido alborotando el sector de energía eléctrica en el país. Una amenaza de alza desproporcionada en las ya costosísimas tarifas de este servicio público, tiene con los pelos de punta a los consumidores. Tanto usuarios industriales como residenciales, no regulados (compradores en bloque) y regulados (consumidores individuales), han visto como las empresas distribuidoras, es decir las que están al final de la cadena y se entienden directamente con el consumidor, les comunican que los precios del kw/h no se los podrán sostener hacia el futuro porque en el mercado mayorista, especialmente el que opera mediante el mecanismo de bolsa, los precios están desbordados.

Expliquemos que la cadena completa del servicio de energía eléctrica está conformada por los generadores (tipo Betania o El Quimbo), los transportadores (como Isa), los distribuidores y los comercializadores (como la Electrificadora del Huila). A lo largo de la cadena todos ganan por su trabajo, de manera que la tarifa final del servicio lo constituye la sumatoria de los costos de cada uno de sus integrantes.

Los precios que están sin control son los precios de los generadores, que con el argumento de la escasez que se produce por el fenómeno de El Niño (un fenómeno climático caracterizado por la sequía, es decir la disminución de los caudales de los ríos que alimentan represas y generadoras hidráulicas), han tenido que suplir el déficit de generación del sistema hidroeléctrico, que es el más económico, con generación mediante termoeléctricas, que utilizan gas o diesel como combustible. Ante la escasez de gas y por el alto precio de los combustibles líquidos –que son altos en el mercado interno por la sobrecarga de impuestos del gobierno nacional– los costos de generación térmica están desbordados. Si le sumamos el fenómeno especulativo (primordialmente justificado por la rentabilidad del capital, dado que la regulación colombiana garantiza ganancias extraordinarias) que ya a finales del año pasado disparó los precios mayoristas desde $170 a $370, y que en la actual coyuntura los catapultó desde $240 a más de $2000 –lo que puede llevar incrementos de precio del kw/h al consumidor final entre $400 y $3000–, podemos entender la preocupación de consumidores no regulados como Asoenergía. Esta entidad denuncia el hecho de que pese a garantizarles por muchos años el cargo por confiabilidad –que es un componente de la tarifa– con el cual se les paga la disponibilidad de la oferta de energía en firme, suministren o no suministren (se les han pagado más de 4 billones y medio de pesos en los últimos años), ahora pretendan imponerle al país un cargo adicional que llaman precio de escasez o “restricciones de precios”, con la anuencia del gobierno nacional; hay que oír al Ministro de Minas y Energía justificando este adefesio que están legalizando con nuevas resoluciones de la Creg.

El futuro es negro para los consumidores residenciales, industriales, comerciales y de servicios, así como pinta luminoso para los balances de los monopolios de generación y en general de la cadena de suministro de energía. Y eso que aún no se vende Isagén. Los burócratas caradura del gobierno nacional empiezan a pasarle al pueblo la cuenta de cobro del descalabro de los precios del petróleo, no importándoles que, de paso, la competitividad del país se vaya al carajo.