Las eternas obras del desarrollo
Diógenes Díaz Carabalí
Impotentes somos testigos de la ineficiencia de nuestros ingenieros para construir importantes obras de desarrollo. Fui de primera mano testigo cuando se comenzó a promover la construcción de primordiales obras para el Sur-Occidente del país, que facilitaran la comunicación terrestre entre departamentos marginales de Huila y Cauca, y que facilitaran la comunicación del centro con el Pacífico y del Sur con el Centro. De eso hace ya, ocho años del gobierno Uribe y seis y medio del gobierno Santos, con la pavimentación de los tramos La Plata-Inzá-Popayán y Pitalito-Isnos-Paleterá, que a hoy no llegan al 50% de ejecución. La vía La Plata-Moscopán-Puracé ni un solo Kilómetro, en cambio no se le hace ningún mantenimiento que la ha vuelto intransitable.
En esas condiciones es imposible lograr el desarrollo y facilitar la conectividad del país, si se tiene en cuenta que el único mecanismo expedito de transporte es el carreteable, porque jamás se ha pensado en otras opciones, se han enterrado sistemas menos costosos y con mayor capacidad de mover altos volúmenes de productos y pasajeros como el férreo. El aéreo ni pensarlo, la carga impositiva, la sobrevaloración del servicio, la manera clasista como se ha tomado, lo hace impráctico y discriminatorio.
Con la demora en la ejecución de obras, lógico que se hace impagable un contrato de obra: de allí que es otro negocio de las firmas contratistas, para ganar en los sobrecostos que elevan el presupuesto; ver realizada una pavimentación es sueño para la descendencia de cuarta generación. Jamás a ese ritmo vemos en vida un proyecto de realizado, por la irresponsabilidad en la ejecución. Es ridículo que pavimentar 120 Kilometros, el Ministerio del Transporte, junto a empresas contratistas de ingenieros incapaces, se demoren catorce años. Lo que valía doscientos mil millones en su inicio, llega al billón de pesos, agravado con la devaluación, la crisis económica, el natural sobrecosto de equipo de trabajo, lo que vuelve impagable cualquier proyecto.
Por estos días que tuve que trasladarme desde Popayán a Neiva y regresar. Estas empresas no hacen mantenimiento a la vía, al contrario vuelven los tramos intransitables, no hay vehículo que no sufra daños, incluso los camiones de carga y, ¿Quién responde por eso? En diferentes oportunidades los conductores del transporte público han manifestado intensión de suspender el servicio. Aventurarse por estos caminos, ahí sí, caminos, significa tener un presupuesto para grúa, para reparaciones mecánicas por forzar los vehículos, para reparaciones de latonería, además de los lavados de Quilos de barro que hay que cargar bajo la mirada incólume de trabajadores e ingenieros como diciendo: para qué se metió.
Y como están las cosas, con esas empresas de papel, sin capacidad de trabajo, sin equipo técnico ni humano, necesitaremos otros 14 años para ver realizadas estas obras. Algún negocio debe de haber en las prolongaciones de los contratos, alguien se ha de beneficiar con tamaña incapacidad. Mientras tanto los ciudadanos padecemos la decidía de un estado que le queda grande administrar los recursos públicos.
Nota final: ¿Cómo a estas alturas, con el conocimiento y la tecnología, el puente de El Mármol, vía La Plata-Inzá-Popayán, se ha movido de su sitio, en menos de un año, más de veinte centímetros.
